Las cuatro víctimas del caso Maristas declaran a puerta cerrada

Según los mossos que investigaron al exprofesor, el acusado seguía un mismo patrón • El padre que destapó el caso señala que no aceptará una condena de menos de 16 años

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Las víctimas testificaron en la Audiencia durante hora y media.
europa press / barcelona Las cuatro presuntas víctimas del exprofesor de gimnasia de los Maristas Joaquín Benítez testificaron en el juicio en la Audiencia de Barcelona durante poco más de una hora y media, en una comparecencia que se hizo a puerta cerrada. Lo habían solicitado las partes y la Sección 21 de la Audiencia lo acordó porque “los hechos objeto de acusación tienen una connotación social que puede llegar a ser estigmatizadora, además de gravemente atentatorios a la intimidad y dignidad de la persona y se habrían producido siendo las víctimas todavía menores de edad”. Las familias de los menores no pudieron estar presentes en la sala, y estas declaraciones se hicieron con una mampara para impedir que los testigos pudieran tener ningún tipo de contacto visual con el acusado. patrón El cabo de la unidad de los Mossos d’Esquadra y otro agente de la policía catalana que investigaron el caso del exprofesor de Maristas Joaquín Benítez explicó en el juicio que seguía “un mismo patrón”. En sendas declaraciones como testigos en el juicio en la Sección 21 por cuatro presuntos delitos de abuso sexual, explicaron que existió “un patrón que permanece a lo largo del tiempo en los hechos denunciados en diferentes épocas, la manera de actuar es calcada”. El cabo de Mossos indicó que Benítez tenía facilidad para acceder a estos jóvenes “porque era una persona muy popular en el colegio y tenía un cuartito al que solo tenía acceso él y tenía la camilla”. En total, según puntualizó, recibieron una veintena de denuncias que siempre relataban los mismos hechos: eran chicos de entre 13 y 14 años que, con la excusa de una lesión, Benítez les llevaba a su despacho y abusaba de ellos, aunque muchos casos no prosperaron porque habían prescrito. En la misma línea, el otro agente detalló que Benítez siempre actuaba de misma manera, llevaba a sus víctimas a un despacho privado y, con el pretexto de tratarles de una lesión, “empezaba con tocamientos genitales y proseguía, en algunos casos, con felaciones” u otros abusos. El cabo de Mossos explicó que cuando acudieron en 2011 a reclamar más datos sobre Benítez y su paradero, al avanzar la investigación, el director del centro de entonces se negó a proporcionárselos. menos de 16 años El padre que destapó el caso Maristas, Manuel Barbero, explicó a las puertas de la Audiencia de Barcelona que se está negociando un pacto y que no aceptarán una condena de menos de 16 años de cárcel. En declaraciones a los medios, expresó que llegar a un pacto depende de muchas partes: Fiscalía, que pide 22 años para él, las acusaciones particulares y populares y la defensa, y de hecho, fuentes consultadas aseguran que el acusado no quiere avenirse a pactar. “Es difícil cuando hay tantas partes llegar a un acuerdo, pero ojalá lleguemos a un acuerdo porque sería positivo para las víctimas porque no tendrían que volver a revivir todo lo que les pasó y no se les cuestionaría”, sería sentencia firme. “Esperamos que haya responsabilidad de todas las partes, que eso no ocurra” y se evite el juicio, indicó Barbero y ha alegado que llegar a un pacto no es salir por la puerta de atrás, es algo muy positivo porque evitaría a las víctimas el juicio. Preguntado por si Maristas eran conocedores de los abusos, Barbero pidió “ser muy prudentes, hablar de lo que puede suceder sería una irresponsabilidad”. Las víctimas testificaron en la Audiencia durante hora y media. / europa press
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Las cuatro presuntas víctimas del exprofesor de gimnasia de los Maristas Joaquín Benítez testificaron en el juicio en la Audiencia de Barcelona durante poco más de una hora y media, en una comparecencia que se hizo a puerta cerrada.

Lo habían solicitado las partes y la Sección 21 de la Audiencia lo acordó porque “los hechos objeto de acusación tienen una connotación social que puede llegar a ser estigmatizadora, además de gravemente atentatorios a la intimidad y dignidad de la persona y se habrían producido siendo las víctimas todavía menores de edad”.

Las familias de los menores no pudieron estar presentes en la sala, y estas declaraciones se hicieron con una mampara para impedir que los testigos pudieran tener ningún tipo de contacto visual con el acusado.

patrón

El cabo de la unidad de los Mossos d’Esquadra y otro agente de la policía catalana que investigaron el caso del exprofesor de Maristas Joaquín Benítez explicó en el juicio que seguía “un mismo patrón”.

En sendas declaraciones como testigos en el juicio en la Sección 21 por cuatro presuntos delitos de abuso sexual, explicaron que existió “un patrón que permanece a lo largo del tiempo en los hechos denunciados en diferentes épocas, la manera de actuar es calcada”.
El cabo de Mossos indicó que Benítez tenía facilidad para acceder a estos jóvenes “porque era una persona muy popular en el colegio y tenía un cuartito al que solo tenía acceso él y tenía la camilla”.

En total, según puntualizó, recibieron una veintena de denuncias que siempre relataban los mismos hechos: eran chicos de entre 13 y 14 años que, con la excusa de una lesión, Benítez les llevaba a su despacho y abusaba de ellos, aunque muchos casos no prosperaron porque habían prescrito.

En la misma línea, el otro agente detalló que Benítez siempre actuaba de misma manera, llevaba a sus víctimas a un despacho privado y, con el pretexto de tratarles de una lesión, “empezaba con tocamientos genitales y proseguía, en algunos casos, con felaciones” u otros abusos.

El cabo de Mossos explicó que cuando acudieron en 2011 a reclamar más datos sobre Benítez y su paradero, al avanzar la investigación, el director del centro de entonces se negó a proporcionárselos.

menos de 16 años

El padre que destapó el caso Maristas, Manuel Barbero, explicó a las puertas de la Audiencia de Barcelona que se está negociando un pacto y que no aceptarán una condena de menos de 16 años de cárcel.

En declaraciones a los medios, expresó que llegar a un pacto depende de muchas partes: Fiscalía, que pide 22 años para él, las acusaciones particulares y populares y la defensa, y de hecho, fuentes consultadas aseguran que el acusado no quiere avenirse a pactar.

“Es difícil cuando hay tantas partes llegar a un acuerdo, pero ojalá lleguemos a un acuerdo porque sería positivo para las víctimas porque no tendrían que volver a revivir todo lo que les pasó y no se les cuestionaría”, sería sentencia firme.

“Esperamos que haya responsabilidad de todas las partes, que eso no ocurra” y se evite el juicio, indicó Barbero y ha alegado que llegar a un pacto no es salir por la puerta de atrás, es algo muy positivo porque evitaría a las víctimas el juicio.

Preguntado por si Maristas eran conocedores de los abusos, Barbero pidió “ser muy prudentes, hablar de lo que puede suceder sería una irresponsabilidad”.

Sobre la retirada del concierto a Maristas por estos casos, Barbero lamentó que “no se les ha investigado en profundidad y se ha desprotegido al menor en las escuelas Maristas, se tendría que haber sancionado por la irresponsabilidad que han cometido”.