La sombra del rescate se aleja

El Ejecutivo de Mariano Rajoy se resiste a las duras condiciones que el BCE le impondría si se activa la compra de bonos soberanos, mientras lucha por obtener liquidez a través de ajustes

Dinero sí, pero sin condiciones. Así resumía ayer el periódico alemán Spiegel la táctica que está siguiendo el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para sortear las duras condiciones que le impondría la Unión Europea en caso de activar el mecanismo de compra de deuda soberana por parte del Banco Central Europeo. El rotativo germano argumentaba que el Ejecutivo nacional ha optado por unas duras políticas de ahorro, mientras sigue vacilante ante la idea de pedir un rescate y citó las palabras que ayer mismo dijo la vicepresidenta del Gabinete Soraya Sáenz de Santamaría, quien reiteró que decidirán si se piden fondos comunitarios «cuando tengan las cosas bien atadas».

A su entender, hay que tener un conocimiento «muy claro y muy profundo» de qué puede suponer solicitar esa ayuda, contar con un «clima de unanimidad» en el seno de la UE y decidir pensando en los intereses de los españoles. «No vale el apriorismo de si esta ayuda es buena o mala, habrá qué saber qué efectos tiene y que suponen», matizó.

De hecho, ayer mismo el Eurogrupo se pronunció por boca de su presidente, Jean-Claude Juncker, quien en una televisión alemana aseguró que se impondrán exigencias «muy duras» a España en materia de ajustes presupuestarios y reformas con el fin de corregir los desequilibrios económicos del país. Él mismo anunció el pasado viernes que Madrid se había comprometido a adoptar nuevas medidas de ajuste presupuestario para este año si fuera necesario para cumplir el objetivo de reducir el déficit al 6,3% del PIB, iniciativas que parecen no calmar la sed de ajustes que impone Europa.

Viendo los altos intereses que habría que devolver a cambio de un nuevo paquete de ayuda financiera para España, la idílica idea del rescate que se apreciaba hace solo unos días en el país parece que retrocede. Así, la CEOE, que la semana pasada urgía al presidente del Gobierno a dar el paso definitivo, ayer se detractó cuando el vicesecretario general de la patronal, Alberto Nadal, reclamaba al Ejecutivo que no se precipitara a la hora de decidir si pide o no esa segunda inyección de liquidez para reducir los costes de financiación, por considerar que un error perjudicaría «mucho más» a las empresas españolas que el retraso en la decisión.

«Una equivocación perjudicaría mucho más, precipitarse perjudicaría mucho más», apuntó Nadal en un encuentro con la prensa al ser preguntado por si la incertidumbre sobre las intenciones del Gobierno de Mariano Rajoy está dañando a las empresas patrias.

Estas declaraciones surgieron al hilo de las palabras del vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia, quien defendió el lunes que la incertidumbre puede causar inestabilidades en los mercados, a lo que Sáenz de Santamaría no dudó en contestarle que, conociendo como conoce la Unión Europea, «sabe que las cosas tienen sus procedimientos, sus marcos de actuación y su encaje. Y no estamos aquí para opinar sino para tomar decisiones fundadas».

En la misma línea de cautela se posicionó también el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, con una rotunda idea: «Yo no pediría el rescate», sentenció en una entrevista de televisión, una postura que le acerca al Gobierno en un momento crucial en el que el entendimiento entre los partidos mayoritarios es más necesario que nunca.

Para el socialista, el mecanismo de ayuda europeo no solo dañaría la marca España sino implicaría la «condicionalidad» en forma de más recortes sociales, unos ajustes que no comparte porque consideró que son ineficaces y solo generan más recesión.

FuenteAGENCIAS  BERLÍN
Compartir