La Sociedad de Alquiler de Zapatero incurrió en pérdidas desde su creación

El Tribunal de Cuentas considera que su modelo de negocio fue “siempre ineficaz”.

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La Sociedad Pública de Alquiler (SPA) que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero creó en mayo de 2005 incurrió “desde su constitución” en pérdidas, que a finales del año 2012 superaban los 53,5 millones de euros, al tener un modelo de negocio “siempre ineficaz” y una gestión incluso “negligente”, según el Tribunal de Cuentas.

Así se desprende del ‘Informe de fiscalización de las inversiones en empresas del grupo y asociadas a largo plazo y del inventario del patrimonio inmobiliario de la Entidad Pública Empresarial del Suelo SEPES, ejercicios 2010 y 2011’. Y es que “la sociedad tuvo pérdidas en todos los ejercicios desde su constitución, al no ser capaz de cumplir ninguno de los sucesivos planes estratégicos o de viabilidad” y su modelo de negocio “fue siempre ineficaz, al basarse en la comercialización de modelos contractuales manifiestamente inadecuados y por los que la sociedad asumía compromisos muy superiores a los que podía soportar con los ingresos generados por su actividad ordinaria, siendo ésta deficitaria desde su origen”.

Contratos antieconómicos

Así lo señala el organismo fiscalizador citando el informe de junio de 2012 presentado por el liquidador de la entidad, que pone como ejemplo que algunos contratos firmados por la SPA contenían cláusulas que “los convertían en antieconómicos”, obligando por ejemplo al pago de una o dos mensualidades de renta al propietario en caso de desocupación o garantizando el pago del alquiler independientemente de que la vivienda estuviera ocupada o no.

“Esta última modalidad de contratación resultaba tan lesiva para la sociedad que su Consejo de Administración, el 22 de octubre de 2010, acordó la resolución unilateral de dichos contratos y, como consecuencia de ello, más de un centenar de propietarios demandaron”, subraya el Tribunal de Cuentas, que señala que en abril de 2012 la SPA tenía en vigor más de un millar de esos ‘contratos garantizados’ que había resuelto unilateralmente y que eran, por tanto, “susceptibles de interposición de reclamación o demanda”.

Además, aunque los únicos ingresos de la SPA procedían de una comisión de entre el 15% y el 20% de la renta mensual de los alquileres gestionados, se hacía cargo de gastos inherentes a la gestión del alquiler, como los seguros multiriesgo, los gastos judiciales de impago del inquilino, la financiación de obras de acondicionamiento o incluso la reparación por “daños dolosos o culposos e imputables al inquilino” y la reposición de viviendas a su estado inicial tras la desocupación.

De hecho, en 2005 llegó a suscribir un contrato con la Tesorería General de la Seguridad Social para gestionar el alquiler de 226 viviendas vacías —finalmente se declararon viables sólo 144— a cambio de un canon de 802.000 euros al año, haciéndose cargo además de obras por 4,12 millones de euros —208.000 euros más de lo presupuestado inicialmente— que la SPA asumió como pérdidas, y a pesar del criterio en contra de la Abogacía del Estado.

Resultados negativos

En estas circunstancias, la entidad que preside Ramón Álvarez de Miranda señala que, tras apenas dos años y medio de funcionamiento, las pérdidas de la SPA ascendían a 14,85 millones de euros —6,15 millones de 2006 y 8,7 millones de 2007—, cifra “muy superior a la mitad de su capital social”, por lo que en marzo de 2008 se pidió a SEPES que aportara 4,8 millones para recuperar el equilibrio patrimonial.