La política energética del Gobierno choca contra el PP y las regiones

Rajoy califica de «ridículas e improvisadas» las medidas y pide un acuerdo con las comunidades, mientras Blanco las justifica en base a que precios e hipotecas podrían subir.

3

El Gobierno sigue adelante con su plan para ahorrar energía. Tiene las ideas claras, aunque el único inconveniente es cómo hacerlo, ya que, en plena crisis, las administraciones no parecen dispuestas a apretarse más el cinturón, por mucho que les vendan las bondades de la amortización. De surrealista se podría calificar que en la noche del pasado martes el ministro de Industria, Miguel Sebastián, llegara a un acuerdo para cambiar toda la iluminación pública con la Federación de Municipios y Provincias, pero, a lo largo de la jornada de ayer, se empezaran a producir deserciones por parte de consistorios y regiones que alegaban falta de liquidez, ya que el café lo pagan ellos.

Así, no es de extrañar que los dos trasatlánticos de la política volvieran a chocar frontalmente, abriendo el fuego el líder del PP, Mariano Rajoy, que solo tuvo una palabra para calificar las últimas medidas del Ejecutivo en este terreno: «Rídicula».

Además, el político gallego denunció la «pura confusión» creada, por lo que exigió «lealtad» a Zapatero, y que aplique consenso con autonomías y ayuntamientos. Y es que otro de los puntos calientes del nuevo cambio de rumbo de Moncloa fue el emplazamiento a las CCAA para rebajar las tarifas del transporte público, lo que se encontró con la negativa de Cataluña y de la Comunidad de Madrid.

leales. Aunque no mencionó ninguna Comunidad, Rajoy comentó: «No se pueden hacer leyes que luego tengan que pagar otros. Esto necesita orden, lealtad y reciprocidad». Así, sostuvo que el Gobierno puede tomar decisiones, pero que las autonomías también tienen capacidad de decidir, y por ello instó al Ejecutivo a «reunir» a todos y buscar pactos.

De hecho, el líder conservador reclamó al Ejecutivo una «política energética como Dios manda», fruto de un «plan» y no de un cúmulo de «improvisaciones». «Todo lo que estamos viviendo, la subida de la luz un 49 por ciento en la etapa socialista, el déficit de tarifa de más de 20.000 millones de euros, lo de la velocidad, de un ministro que dice que le va a regalar una bombilla a cada español o que no nos pongamos corbata, todo esto es ridículo», espetó.

Mientras, el ministro de Fomento, José Blanco, justificó las decisiones adoptadas por el Gobierno para el ahorro de energía en que, si no se toman medidas, habría «una consecuencia inmediata en la inflación» y, por lo tanto, un «problema de precios y de hipotecas» para las familias: «Ya sé que algunas no gustan, pero incluso forman parte de nuestra propia esencia y se desprende algún comportamiento propio de España», aseguró en referencia a la querencia de muchos por circular a más velocidad de la permitida, y a la decisión del Gobierno de reducir su límite en autopistas a 110 kilómetros por hora.

«Con el sistema LED se ahorrará un 35 por ciento del gasto en túneles, que consumen el 40 por ciento de alumbrado público de la red de carreteras, y se amortizará en tres años su vida útil de 15», añadió el dirigente socialista.

Ahora queda por ver hacia dónde dirigirá su mirada ahorradora el Gobierno. La secretaria de Estado de Vivienda, Beatriz Corredor, dio una inquietante pista: «El Gobierno pidió desde el principio a los hogares españoles un esfuerzo de eficiencia energética, ya que los edificios consumen el 40 por ciento de la energía que se gasta».