La Policía Nacional desarticula una red de tráfico de personas

Las investigaciones permitieron conocer que los miembros de la organización internacional introducían en España y Reino Unido a ciudadanos de origen iraní a cambio de 15.000 euros

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La Policía Nacional desarticuló una organización internacional dedicada al tráfico de personas asentada en España y que introducía en nuestro país y el Reino Unido a ciudadanos de origen iraní previo pago de 15.000 euros. En nueve meses la red había traficado con más de 50 personas.

Seis miembros de la organización fueron arrestados en Madrid y uno más en Fuengirola (Málaga). Para completar las investigaciones la Policía Nacional realizó también registros en ambos municipios, en los que se intervinieron 100.000 euros en efectivo que estaban escondidos en maletas con doble fondo.

También se incautaron cajas fuertes y documentación relacionada con la organización, que será analizada por expertos policiales; además de 47 pasaportes falsificados de distintos países europeos, principalmente de Francia, Grecia y Reino Unido; vehículos de alta gama, soportes informáticos y teléfonos móviles.

Las investigaciones se iniciaron cuando los agentes detectaron en el aeropuerto de Bilbao un grupo de cuatro ciudadanos iraníes, uno de ellos menor, que pretendían desplazarse al Reino Unido mediante pasaportes griegos falsificados. A raíz de ahí, comenzaron las investigaciones policiales que llevaron a determinar la existencia de una organización internacional asentada en España y que contaba con la logística necesaria para el tráfico de migrantes desde Oriente Medio.

El quehacer de la banda consistía en facilitar la entrada en territorio Schengen de ciudadanos de Irán mediante la emisión de manera fraudulenta de visados en sus pasaportes legítimos. Tras el cobro de cantidades de dinero que oscilaba entre los 10.000 y los 15.000 euros por persona, los operantes de la red facilitaban a los inmigrantes billetes de avión con destino a países de la Unión Europea.

Una vez en Europa, llegaban a Madrid y desde allí contactaban con miembros de la red que les facilitaban alojamiento en establecimientos hoteleros y les proporcionaban pasaportes falsificados con los que viajar a Reino Unido. De este modo, los inmigrantes llegaban a la capital y esperaban en los hoteles dispuestos por la organización hasta que les proporcionaban los documentos, que llegaban hasta el grupo criminal desde Grecia a través del correo postal urgente.

El control ejercido por la organización sobre los inmigrantes era absoluto y estaba perfectamente planificado para eludir un posible seguimiento policial de las comunicaciones. Uno de los miembros, utilizando identidades falsas, compraba dos tarjetas de telefonía móvil, una para el inmigrante y otra para el operante, para intercambiar órdenes.