La Policía muestra el borrador del informe que incrimina a Mas y Pujol

El SUP denuncia que alguien ocultó «durante más de dos años en un cajón» documentos reveladores del ‘caso Millet’ a fin de proteger a las familias de los dos políticos catalanes

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Alea iacta est. La suerte está echada. La campaña más larga de la Historia de Cataluña -comenzó tras la Diada del 11 de septiembre- que ha seguido a la legislatura más corta -un año y medio- llegó a medianoche de ayer a su fin con un balance muy positivo en lo que a tensión se refiere, pero desalentador en lo relativo a las propuestas. Y es que dos han sido los temas recurrentes: la independencia y la corrupción, con un caso muy concreto, el de la supuesta evasión de capitales procedentes de comisiones del Palau de la Música por parte de las familias Pujol y Mas, algo que, según demostró el Sindicato Unificado de Policía cobra cuerpo con el borrador de un informe que llevaba «dos años en un cajón».

Horas antes de que, desde otro Palau, el de Sant Jordi, el president expresara su confianza en el pueblo catalán para trasladar «un mensaje histórico al mundo», al tiempo que se quejaba de la campaña orquestada contra él y de «los tics predemocráticos del Estado español», el SUP repartió a la prensa y al juez el comprometedor documento. Así, «no se quedará más tiempo en un cajón», como cree que ha sucedido. De hecho, hasta se atrevió el secretario general del sindicato, José Manuel Sánchez Fornet, a fijar fecha: desde 2010.

«No me han querido dejar solo», comentó al ser preguntado acerca de una posible acusación de revelación de secretos, al tiempo que denunció la «indignación» de los agentes al ver cómo los políticos entorpecen su labor. «Nuestra opinión es que este informe se hizo y alguien decidió que no se registrara», explicó el funcionario, que no quiso criticar a los Mossos, a los que se acusa de haber ocultado papeles sobre este turbio asunto, pero sí al juez y los fiscales del caso Millet.

En cuanto al fondo del documento, Fornet sostuvo que en el borrador «no hay una imputación directa de que Mas y Pujol tengan cuentas en Suiza, pero sí hay acusaciones a CiU y a los familiares».

La respuesta convergente no cambió mucho y siguió apostando por matar al mensajero y alimentar la tesis de una conspiración orquestada desde La Moncloa, desoyendo el consejo del pasado jueves del PP de que tirara de notario que no de Biblia. Así, el partido nacionalista, con el apoyo del PNV -algo muy sintomático- pidió que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, comparezca en el Pleno del Congreso para informar «con urgencia» sobre el polémico asunto.

Por su parte, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que no desea movilizar a los descontentos de CiU, señaló que no pensaba contribuir más a este «espectáculo». Horas antes, una tibia Soraya Sáenz de Santamaría recordó que hay abierto un proceso de regularización fiscal, recalcando que «lo primero» que debe hacer quien tenga cuentas «no declaradas» en el exterior es «declararlas». Eso sí, no quiso dar nombres.

Ahora solo falta saber qué deciden mañana los más de 5,4 millones de ciudadanos catalanes llamados a votar en unos comicios que muchos consideran una primera vuelta del referéndum de independencia.