La mitad de las grandes empresas españolas reducirá plantilla en 2010

Un informe de la consultora PriceWaterhouse pone de relieve la escasa confianza de las compañías punteras en la reactivación del crédito bancario a corto o medio plazo.

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En la economía, un terreno tan poco firme como es posible y en el que las impresiones y la intuición son casi tan importantes como los propios datos, el aluvión de malas noticias que lleva meses abrumando a la situación española pesa como una losa en el ánimo de los empresarios y, sin que se sepa muy bien si fue primero el huevo de la crisis o la gallina del miedo, lo cierto es que, mientras hace algunos meses el optimismo había comenzado a hacerse patente, en estos momentos las perspectivas oscilan entre el marrón muy oscuro y el negro.

Valga como ejemplo el dato de que un 44% de los presidentes y consejeros delegados españoles prevé reducir las plantillas de sus respectivas empresas en este presente año 2010. En el resto del mundo civilizado, tan solo un 25% de responsables empresariales optará por los despidos.

Así al menos se desprende de una encuesta realizada a 1.198 ejecutivos de 52 países de todo el mundo, 81 de ellos nacionales, que la consultora PriceWaterhouseCoopers presentó hace algunos días en la ciudad suiza de Davos, justo la víspera de que comenzara el Foro Económico Mundial.

El informe señala que una de las principales diferencias entre la situación española y el contexto internacional «es la cuestión del empleo», antes de aclarar, sin que por otro lado hiciera demasiada falta, que «la elevada tasa de paro complica la salida de la crisis en el corto plazo».

En tan tenebroso contexto, los empresarios nacionales son bastante más pesimistas que sus colegas de otros países. El 76% de los consejeros delegados españoles cree que la recuperación no vendrá antes de 2011, y ninguno confía en que se esté produciendo o vaya a hacerlo en los próximos seis meses», subraya el trabajo.

Los presidentes de las principales empresas de la Piel de toro están en su gran mayoría preocupados por ese futuro próximo y tan solo el 23% de ellos confiesa sentirse muy confiado.

Con más perspectiva

A medio y largo plazo, el repunte de la confianza se iguala, tanto a nivel español como global, de modo que justo un 50% afirma tener mucha confianza en las perspectivas de crecimiento en un horizonte de tres años.

Como consecuencia de todo lo anterior, mientras que ese mencionado 44% de los consejeros delegados españoles prevé reducir plantilla en los próximos 12 meses, únicamente un 8% espera aumentar su personal, una cifra que contrasta vivamente con el 39% de sus colegas en el resto del planeta que piensan de igual modo.

Asimismo, los empresarios patrios confiesan mucha más inquietud que sus homólogos con respecto a los riesgos que amenazan sus perspectivas de crecimiento. Los cinco rasgos que más preocupan a los altos directivos son coincidentes tanto a nivel mundial como doméstico. Se trata de la prolongación de la recesión mundial, la falta de estabilidad de los mercados de capital, la competencia de bajo coste, el exceso de regulación y el precio de la energía.

Tres de cada cuatro directivos nacionales prevén financiar el crecimiento mediante el flujo de caja que pueda generar su compañía, mientras que solo el 28% confía en los préstamos bancarios.

En lo que sí hay una práctica unanimidad es a la hora de proclamar la necesidad de cambiar el modelo económico de España hacia un nuevo patrón de crecimiento inteligente y sostenible.

Para ello, son fundamentales las reformas estructurales en materia educativa (71%) y laboral (71%), así como el fomento de la innovación (63%), y de la internacionalización (50%). En el ámbito energético, el 45% considera fundamental que la nuclear tenga su espacio y que vaya acompañada de un impulso a la nueva economía verde.