La eficacia de la ‘Vía Nanclares’ se someterá a examen el próximo día 2

Las fisuras que se aprecian entre los reclusos de la banda se extienden a la AVT, que volvió a elegir a Ángeles Pedraza como presidenta tras retirarse la otra candidatura.

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El Gobierno de Mariano Rajoy se enfrenta el próximo sábado a un peculiar examen, y no es económico. Ese mismo día, los presos de ETA agrupados en el denominado Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK) se pronunciarán sobre la valiente apuesta del Ejecutivo para intentar dar el golpe de gracia a la organización criminal a base de facilitar el abandono de los mismos. Habrá que ver si ese avance supone un nuevo paso adelante para la definitiva desaparición de los asesinos.

Así lo señalaron ayer los reos, que mostraron su disposición a «avanzar» en el proceso abierto, en la medida en que vayan «eliminándose las situaciones de excepción».

En esta línea, una veintena de expresos de la banda, en nombre de todo el colectivo, anunciaron que el próximo día 2 llevarán a cabo, en Gernika, un acto para dar a conocer las conclusiones de su debate interno. Gabi Movesca, Nerea Garro y Mertxe Galdós dieron lectura, en francés, euskera y castellano, respectivamente, a un comunicado en el que mostraron su «orgullo» por haber formado parte «durante años» del colectivo, al que «le debemos muchísimo», ya que, «además del calor que recibimos del pueblo y allegados, nos ofreció su ánimo». Asimismo, agradecieron que «fue también quien nos ayudó a mantenernos firmes y dignos». Eso sí, ninguna palabra sobre el arrepentimiento o el perdón, algo que el sector más conservador del PP -y la mayoría de las víctimas- estiman como absolutamente indispensable.

Ahora falta por ver hasta qué punto la cúpula terrorista controla a sus presos, que han sido, durante años, el ariete de sus reivindicaciones y una poderosa arma electoral tras las legalizaciones de Bildu y Amaiur.

Por otra parte, Ángeles Pedraza fue ayer reelegida presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) para los próximos dos años tras la retirada de la otra lista que optaba a este cargo, encabezada por Paulina Cerezal.

Entre los objetivos de su candidatura se incluye la derrota «total y definitiva» de ETA y «que los políticos no ganen esta batalla y que todo acabe en tablas y se olvide lo que ha pasado durante 50 años», además de seguir atendiendo psicológica y socialmente a las víctimas. «Seguiré dejándome la piel por las víctimas del terrorismo y por esta asociación», aseguró al término de la asamblea.

Las elecciones en la AVT han llegado en un ambiente crispado, después de que la candidatura alternativa de Cerezal acusara al equipo de Pedraza de «opacidad», falta de transparencia en las cuentas y de firmeza en política antiterrorista; además de señalar directamente a algunos socios y acusarles de haber facturado a cargo de la AVT trabajos de asesoramiento. Ante estas acusaciones, varios de los aludidos han emprendido acciones legales.

Como se puede apreciar, el cambio de rumbo dictado desde La Moncloa no solo erosiona a los asesinos, sino también a las víctimas, algo muy inquietante.