Las muertes en carreteras secundarias bajan al 74%.
Las muertes en carreteras secundarias bajan al 74%. / E.P.
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Un total de 1.180 personas han fallecido en 1.072 accidentes de tráfico registrados en las carreteras españolas durante 2018. Esta cifra supone 18 muertos menos que en 2017, según desvelaron el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska y el director general de Tráfico, Pere Navarro, que presentaron ayer el balance de siniestralidad del pasado ejercicio.

El año 2018 arroja así un descenso de las víctimas mortales en carreteras españolas, tras los incrementos de los dos últimos años. En concreto, Grande-Marlaska aseguró que aunque no van “a tirar las campanas al vuelo” porque aún hay datos “preocupantes”, se trata del primer descenso “en los últimos cuatro años” (aunque comparó estadísticas definitivas de años anteriores con la estadística provisional de este año, que se realizan con metodologías distintas), con un 1,5 por ciento menos de fallecidos.

Son, en todo caso, datos provisionales, contabilizados a 24 horas y solo en vías interurbanas. Falta por conocer las estadísticas en vías urbanas, que hasta mediados de año no se dan a conocer, al ser competencia de los ayuntamientos.

Más accidentes

Precisamente, teniendo en cuenta los datos provisionales, el año 2018 sería el primero en el que descienden las víctimas mortales tras dos años de incrementos. Aún así, estos datos están lejos todavía del mínimo histórico registrado en 2015, con 1.126 fallecidos, según recogen las estadísticas en vías interurbanas y en 24 horas.

Sí ha aumentado en un 0,7% el número de accidentes de tráfico, que han pasado de los 1.065 de 2017 a 1.072 el año pasado. El ministro, sin embargo, destacó la caída de los grandes lesionados, con necesidad de ingreso, que se ha reducido en 370, hasta un total de 4.515, lo que supone un 7,6% menos respecto a hace un año.

Durante su intervención, Grande-Marlaska precisó que las muertes en carreteras secundarias bajan al 74 por ciento, aunque siguen siendo las más importantes, y se deben principalmente a salidas de la vía y choques frontales. En este sentido, recordó que en un mes entrará en vigor la bajada a 90 kilómetros hora en estas vías.

Por el contrario, aumentaron de 208 a 303 los muertos en autopistas y, de ellos, un 20 por ciento son peatones, por lo que el responsable de Interior ha avanzado que están trabajando en ver si la señalización de accidentes y averías está suponiendo un problema.

Además, aunque el número de ciclistas y motoristas ha descendido (pasando de 43 a 36 y de 242 a 211, respectivamente), ha aumentado el de peatones de forma “considerable, hasta un 48%, con respecto a los valores de 2017. Ese año se registraron 91 atropellos mortales y el año pasado llegaron a los 135.

Cinturón y casco

En cuanto a los sistemas de seguridad, la Dirección General de Tráfico apunta que el 22% de los usuarios de coches y furgonetas no llevaban el cinturón de seguridad, mientras que de los 211 fallecidos en motocicleta, siete no llevaban caso y de los 36 ciclistas, cinco también iban desprotegidos.

El ministro también destacó que existe “bastante equiparación” en cuanto a las franjas de edad de las víctimas. Pero, aún así, subrayó que la franja de mayores de 65 años sigue siendo la más siniestra. De hecho, de los 249 muertos de esta edad, “el 60% eran conductores”.

Estos datos se han registrado con un incremento de la movilidad del 2 por ciento respecto al año anterior, un 3 por ciento más en el parque automovilístico y un 1 por ciento más en el censo de conductores. Sin embargo, el titular de Interior quiso precisar que estos valores no son los causantes de las muertes en carretera, sino “las personas que se ponen al volante”. En este sentido, destacó la importancia de la educación en materia de Seguridad Vial.

Del mismo modo, apuntó que estas cifras no llevan al Gobierno a “lanzar las campanas al vuelo”, unas declaraciones que fueron corroboradas por Navarro, quien precisó que en materia de Tráfico “nunca hay cifras buenas”, sino “menos malas”, como en este caso.

Por ello, ninguno de los dos quiso hablar de un cambio de tendencia, sino de año de “transición o punto de inflexión” y llamaron a esperar a los datos definitivos.