Parte de los acusados del ‘procés’ en la segunda sesión del juicio.
Parte de los acusados del ‘procés’ en la segunda sesión del juicio. / EFE
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La Fiscalía del Tribunal Supremo pronunció ayer, durante la segunda jornada de juicio del ‘procés’ en el Tribunal Supremo, un discurso firme y contundente contra los alegatos de los abogados de los doce líderes catalanes que se sientan en el banquillo, que defendieron en sus cuestiones previas la utilización de esta causa judicial como medio de perseguir la ideología independentista. Frente a ello, los fiscales Javier Zaragoza y Fidel Cadena reprochan a los letrados que se quiera sentar al Estado en el banquillo cuando el juicio es en defensa de la democracia.

El primero en intervenir fue Zaragoza, quien tildó los argumentos de las defensa de ser “auténticos libelos acusatorios basados en una versión distorsionada de la realidad”, dirigidos a desprestigiar a la justicia española y, por ende, a “cuestionar la calidad democrática de nuestro Estado de Derecho” e intentando “sentar al Estado en el banquillo” de los acusados.

Zaragoza realizó estas consideraciones antes de argumentar su impugnación a todas y cada una de las cuestiones expuestas durante la jornada de arranque de la vista, en la que los abogados del exvicepresident de la Generalitat Oriol Junqueras y del resto de encausados jugaron última carta para conseguir la nulidad del procedimiento.

Así, el fiscal abundó en que las defensas utilizaron el trámite legal de cuestiones previas para “transformar en víctimas a quienes han fracturado el orden constitucional y sentar en el banquillo al Estado”, que en este asunto no ha hecho más que “restaurar el orden político mediante el único instrumento en una sociedad democrática, que es la aplicación de la Ley”.

En este punto Zaragoza aludió a “esa mayoría social silenciosa de Cataluña, un 60 por ciento del censo electoral, que no participó en el referéndum ilegal del 1-O, así como al ataque a la soberanía nacional que reside en la totalidad del pueblo español.

“No es cierto, no es el independentismo lo que se juzga, no es al proyecto político, sino los gravísimos hechos que acaecieron en los meses de septiembre y de octubre”, insistió en varias ocasiones. Para ello, recuperó el auto de procesamiento del juez Llarena que decía que los independentistas “no defendieron” su idea “por la vía pacífica” y a través de los cauces constitucionales, “sino por una reiterada desobediencia” e intentando impedir la función de la policía.

La violencia

La defensa de la actuación de las Fuerzas y Cuerpo de Seguridad durante la jornada del 1-O también fue objeto en el discurso del fiscal. En este sentido, afeó a la defensa de Jordi Cuixart que haya comparado “el uso legítimo y proporcional” de los agentes policiales con “torturas”.

Zaragoza se refirió igualmente durante su intervención a la “doble intromisión” del tribunal alemán que rechazó la entrega del expresident huido Carles Puigdemont por el delito de rebelión. “Ha incumplido la ley sobre aplicación de la orden europea de detención” porque “creyó que podría enjuiciar los hechos”, agregó.

Seguidamente intervino su compañero Fidel Cadena, que en un tono algo más sosegado, aunque sin perder contundencia, usó su intervención para centrar el debate jurídico de esta causa criminal, que pivota sobre el incumplimiento claro de la Constitución por parte de los acusados y en el uso de vías violentas para conseguirlo.

Al igual que su compañero, incidió en esta causa no se persigue una ideología, sino “comportamientos tipificados en el Código Penal” que llevaron a una situación en la que al final se recurrió a la aplicación del artículo 155 porque “no existía otra manera de volver a la legalidad”.

Cadena incidió asimismo durante su turno en que “no hay una soberanía catalana, sino una soberanía española” que reconoce la Constitución y que se vio gravemente conculcada con las leyes de desconexión que éstos impulsaron en septiembre de 2017 en el Parlament de Cataluña.