Las familias revelaron que sus allegados se despidieron antes del atentado.
Las familias revelaron que sus allegados se despidieron antes del atentado. / E.p.
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Los familiares más cercanos a los presuntos terroristas que atentaron en La Rambla de Barcelona y en el paseo marítimo de Cambrils (Tarragona) el día 17 y la madrugada del 18 de agosto del año pasado culparon al imán Abdelbaki Es Satty, considerado líder de la célula yihadista, de llevarles a cometer el atentado que dejó 16 víctimas mortales y centenares de heridos.

“Toda la culpa era suya”, dijo la hermana de Driss —en prisión provisional y a cuyo nombre se encuentra la furgoneta que se usó en el atropello en el centro turístico de Barcelona— y de Moussa Oukabir un día después de los atropellos masivos cuando fue preguntada por los Mossos d’Esquadra sobre Es Satty.

Explicó que éste le había dado clase a Moussa Oukabir y a sus amigos Omar y Mohamed Hichamy —también muertos en la localidad tarraconense—, según consta en las actas de las declaraciones que obran en el sumario de la causa.

Los sermones del imán eran “radicales”, ya que hablaba “abiertamente” sobre la yihad como la “lucha armada, que se tenía que matar a los infieles y que la yihad se debía hacer sin pedir nada a cambio”, apuntó otra de las hemanas Oukabir. La radicalidad de las palabras de Es Satty también fueron destacadas en la declaración de la pareja sentimenal de Salh el Karib, uno de los investigados en libertad.

Los Mossos, tras escuchar a los padres, hermanos y parejas de los investigados concluyeron en un informe entregado el pasado mes febrero al juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu que en el último año, sobre todo en los meses del verano de 2017, coincidiendo con el Ramadán, algunos familiares percibieron un “cierto cambio” en la actitud de los presuntos yihadistas en cuanto al “modo de vestir, su trato hacia las mujeres y sus hábitos en su tiempo de ocio”.

Además, consideran que “formaban un grupo endogámico, compuesto únicamente por los miembros de la célula investigada”, influenciados por el imán de Ripoll y que la mezquita en la que se encontraba Es Satty —y a la que iban a rezar— era su lugar de referencia.

Según consta en las actas de las declaraciones del “entorno familiar” de los autores de los atentados, la novia de Driss Oukabir señaló que había notado a su cuñado, Moussa Oukabir, más “triste y con ojeras” desde hacía tres meses.

De hecho, la familia de ambos presuntos terroristas contaron que Driss no era tan religioso como su hermano y que éste acudía mucho a la mezquita con sus amigos, los hermanos Hiychamy, “quedándose los últimos, sin saber qué hacían allí”.

Radicalización

Además, los allegados a la célula terrorista se percataron de la radicalización de alguno de ellos, pues ya no decían palabras malsonantes y vieron como cambiaron su forma de relacionarse con mujeres. Así ocurrió con Youssef Aalla —fallecido tras la explosión de la casa de Alcanar—, según destacaron algunos de los familiares de los Oukabir o de Mohamed Houli Chemlal —herido tras saltar por los aires dicha vivienda—, que apuntaron que fue el primero en caer en las manos del imán Abdelbaki Es Satty.

Se convirtió en una “persona fría, que dejó de saludarla y que no miraba a las mujeres”, concretó una de las hermanas de los Oukabir.

Según otros dos familiares de Oukabir, que conocían a Said Aalla, recordaron que la madre de este último estaba preocupada porque sospechaba de que Youssef Aalla “iba a hacer algo muy grave”.

También contaron como se despidieron alguno de los terroristas de ellos, como Said, quien el día de los atentados le dijo a su hermano que “no se verían más”. Precisamente, Said Aalla unos días antes de los atentados le pidió a un primo de los Oukabir su móvil para jugar alegando que “de aquí a poco” no iba a estar y le iba a “echar de menos”.

FuenteEUROPA PRESS
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