Publicidad

El representante del Colegio de Ingenieros de Caminos, el ingeniero Ángel García Vidal, explicó ayer en una rueda de prensa que comienza la perforación vertical para llegar hasta Julen, el menor de dos años que cayó el pasado domingo a un pozo de más de 100 metros de profundidad en Totalán (Málaga), por lo que esperan alcanzar al pequeño en unas 35 horas “si es todo muy favorable”.

El ingeniero precisó que ya se ha llegado a la cota de menos 23 metros, después de que consiguieran atravesar un macizo rocoso que dificultó las tareas durante la noche, cuando habían previsto el viernes que podrían iniciar la perforación.

“Por tanto, estamos esperanzados de que este trabajo pues pueda llevarnos el menor tiempo posible dentro de que las condiciones a partir de ahora sean un poco más favorables de las que nos hemos encontrado hasta ahora”, añadió.

El menor tiempo posible

En este sentido, precisó que “a partir de ahora si las condiciones son favorables o normales de ejecución tenemos una oscilación de alrededor de unas quince horas, doce quince horas a no ser que por el camino nos volvamos a encontrar alguna veta que vuelva a ralentizar el trabajo”, detalló sobre la perforación, que tendrá que penetrar 60 metros de tierra.

A esto se añade, una vez finalizada la vertical, la excavación de una galería horizontal que llegue hasta el tapón ubicado a unos 70 metros dentro del pozo, lugar donde creen que se encuentra Julen, operación que “también en unas condiciones favorables” puede durar unas 20 horas, ha explicado. “Intentaremos de que sea el menor tiempo posible”, resaltó.

“Ese trabajo que será desarrollado por el Servicio de Rescate de Mineros de Asturias también tiene por supuesto sus complejidades y se van a emplear métodos que tienen unos rendimientos menores dentro de la complejidad que conllevan. Van a ser medios mixtos, manuales, con pistolas, martillos neumáticos, pero con rendimiento mucho menores que los que utiliza la maquinaria”, detalló al respecto.

Para estos trabajos se ha fabricado “un útil” por el que pueden bajar dos operarios, “aunque se baraja la posibilidad de un tercero o que esté en una cota superior de trabajo a la de los otros dos”, indicó.

¿Un tapón?

En este sentido, explicó que “el objetivo principal de la perforación y de todo el trabajo que estamos haciendo es llegar a la cota menos, 71 que es donde está la tierra que creemos cubre a Julen”, aunque señaló que “no conocemos la altura del tapón ni tan siquiera si es un tapón, es decir, la tierra sigue hasta el fondo, porque la profundidad del pozo según el maquinista que lo hizo era de 110 metros, pero el dato objetivo que tenemos en la mano es que a las menos 71 está ese tapón”.

“Con la galería horizontal conseguiremos aproximadamente tres metros de acceso al pozo, porque esa galería horizontal se hará en la menos 72 y por tanto tendremos un metro por arriba; el metro aproximadamente de ventana que tendrá esa galería horizontal frente al pozo y otro metro por abajo, más cierto emboquille que podrá tener esa galería horizontal que ejecutarán los mineros”, detalló.

Asimismo, apuntó que “lo de hacer segundas galerías se tendrá que evaluar conforme vamos estando allí” y que “hacer una segunda galería debajo de la primera tiene un riesgo añadido y ese riesgo habrá que evaluarlo en función de la geología”.
El técnico también resaltó que el “ánimo en el pozo es extraordinario, nuestro único objetivo es llegar a Julen cuanto antes”, por lo que indicó que “no pesan las horas, el cansancio, no dormir” y aseguró que “tenemos esperanza de llegar cuanto antes”.

Por otro lado, sobre si tienen constancia de críticas al trabajo del operativo afirmó que “no podemos estar en todo, lo único que puedo decir es que desde que se dejaron las labores de succión, que en otra ocasión habría tenido éxito, a partir de ese momento nosotros entramos a trabajar”.

“Dejó de ser una obra de rescate y salvamento para ser una operación de ingeniería civil, llamémosla humanitaria, y desde ese momento no se ha dejado de trabajar”, subrayó.