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España se enfrenta desde hoy a la decimocuarta campaña de unas elecciones generales en democracia, con un panorama político más polarizado que nunca y un resultado muy difícil de predecir.

La incertidumbre está servida, sobre todo si se tiene en cuenta que el 41,6 por ciento de los ciudadanos que tienen intención de ir a votar aún no ha decidido por qué partido va a decantarse, según el último barómetro del CIS.

Por eso, este esprint final puede ser más determinante que en otras ocasiones. Y por eso todos los partidos, sin excepción, están llamando a la movilización y reclaman para sí el voto útil.

Fragmentación

Si las elecciones de 2015 y su ‘repetición’ de 2016 cambiaron para siempre el arco parlamentario con el final del bipartidismo y la llegada de Podemos y Ciudadanos, estos comicios traerán consigo la entrada de un nuevo actor político en el Congreso: Vox.

Aunque en esta precampaña ha habido encuestas para todos los gustos, todas auguran que, como ocurrió en 2015 con los partidos de Pablo Iglesias y Albert Rivera, la irrupción en las Cortes de la formación que lidera Santiago Abascal también será fuerte.

En cualquier caso se espera que las elecciones del 28 de abril conlleven una fragmentación parlamentaria sin precedentes que hará imprescindible el diálogo entre varias formaciones para que haya Gobierno. Y si las negociaciones no cuajan el país puede verse abocado, de nuevo, a otras generales en pocos meses.

Aún queda, en cualquier caso, toda una campaña por delante. Dos semanas en las que los partidos esperan aún convencer a un alto porcentaje de indecisos. Estas son algunas de las claves para seguirla.

Las claves

La contienda electoral se produce en un momento de elevada polarización política. Son muchas las razones para tanta división, pero hay una que está por encima de todas las demás: la crisis catalana.

Quien esté cansado de los cruces de reproches entre los partidos a cuenta de Cataluña, que se arme de paciencia o desconecte estos días, porque éste seguirá siendo el tema estrella para pedir el voto y atacar al adversario.

Como también lo estará el miedo. No de forma literal, pero sí implícita. Los candidatos azuzarán el miedo del elector para pedir su voto.

Miedo a que se rompa España, miedo a la ultraderecha, miedo a perder derechos, miedo al poder del independentismo… Recurrir al temor del ciudadano para pedirle su apoyo. O lo que es lo mismo, vótame a mí para que evitar que venga el otro, que es el peligroso.

Al comienzo de una campaña, es imposible predecir cuáles serán los temas que copen los mensajes y los debates. Porque por mucho que se empeñen los candidatos y sus equipos en hablar de una u otra cuestión, también la actualidad elige por ellos.

Por ejemplo, con el aborto o la eutanasia. O las pensiones. O las “cloacas del Estado”. ¿Volveremos a echar de menos la economía? Seguramente. Porque aunque todos llevan en su guión las promesas económicas, muchas veces se pierden en el debate o en el calor del momento.


Sánchez irá al debate a cinco en Atresmedia

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acepta participar en un debate electoral a cinco bandas, con los candidatos del PP, Pablo Casado; Ciudadanos, Albert Rivera; Unidas Podemos, Pablo Iglesias; y Vox, Santiago Abascal, el martes 23 de abril en Atresmedia. Esto supondría que Sánchez no prevé participar en el debate a cuatro —sin Vox— propuesto para el lunes 22 por TVE, ni en el ‘cara a cara’ con Pablo Casado en Mediaset. El Comité Electoral justifica la decisión de debatir con Vox en que representa a una fuerza política que presenta candidaturas en todas las provincias de España y en que supera el diez por ciento de intención de voto a nivel nacional. Tras defender que la democracia es “debatir entre diferentes”, la dirección socialista sostiene que el “debate es más rico cuanto más plural”.