El presidente de la autoridad fiscal, José Luís Escrivá.
El presidente de la autoridad fiscal, José Luís Escrivá. / EFE
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La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) propone cerrar el déficit de la Seguridad Social, que cifra en el 1,4% del PIB, traspasando los gastos no contributivos del sistema al Estado, y con el aumento del tipo de cotización por contingencias comunes (pago de pensiones) a costa de las asignadas al SEPE (pago por desempleo). Estas medidas elevarían en conjunto el déficit estatal al 2,2% del PIB.

Así se desprende de un informe elaborado por la AIReF sobre la sostenibilidad de la Seguridad Social. En él, ve “factible” corregir el déficit estructural actual del sistema de la Seguridad Social, que se sitúa entre el 1,3% y el 1,5% del PIB, mediante ajustes de ingresos y gastos entre subsectores, al ser “deseable” que dicho desequilibrio sea asumido por el Estado.

La autoridad fiscal sostiene que visualizar el desequilibrio de la Seguridad Social de 17.400 millones como un problema del conjunto de las administraciones públicas permitiría reducir la incertidumbre existente respecto a la sostenibilidad del sistema. Esto genera “distorsiones en la toma de decisiones de pensionistas y agentes económicos”, afectando a decisiones de ahorro y consumo y llevando a una “desafección generalizada” con el funcionamiento del sistema.

Para cerrar el déficit estructural existente en la Seguridad Social, que estima entre el 1,3% y el 1,5% del PIB, propone el traspaso de responsabilidades de gasto desde el sistema de la Seguridad Social al Estado, mediante la elevación en términos relativos de las cotizaciones destinadas a contingencias comunes (pago de pensiones) a costa de las asignadas al SEPE (pago por desempleo).

Fin al desequilibrio

En detalle, considera que la cotización por desempleo podría reducirse entre tres y cuatro puntos en favor de la Seguridad Social, asumiendo el Estado la pérdida para el SEPE, lo que comporta un gasto de unos 10.400 millones.

También sugiere la asunción por parte del Estado de determinados gastos que ahora soportan las cotizaciones, como son, entre otros, los gastos de funcionamiento de la Seguridad Social , de medidas de fomento del empleo consistentes en la reducción de cotizaciones, de las prestaciones por maternidad y paternidad y las subvenciones de regímenes especiales.

De esta forma, si se descuenta el superávit de 1.400 millones del SEPE, la propuesta de la AIReF supone transferir un gasto de 9.000 millones del SEPE al Estado y otros 7.000 millones de gastos no contributivos de la Seguridad Social.

Así, el déficit del Estado aumentaría en 16.000 millones, pasando de ocho décimas al 2,2% del PIB, en tanto que se acabaría con el desequilibrio en la Seguridad Social, con un déficit público total del 1,9%.

A juicio de la AIRef, existen gastos cuya propia naturaleza contributiva es “discutible”, por lo que, aunque su propuesta mantiene las prestaciones, llevaría a cabo una redistribución de la financiación de las mismas entre las diferentes administraciones públicas.

A largo plazo, la AIReF advierte de que en los próximos 30 años el envejecimiento poblacional elevará el gasto en pensiones entre 2 y 4 puntos de PIB, por lo que pide profundizar en la reforma de 2011 con el retraso en la edad efectiva de jubilación y una ampliación del período de la carrera de cotización.

Pronósticos

Concretamente, el escenario central de la AIReF pronostica un aumento de 2,8 puntos de PIB del gasto en pensiones para los próximos 30 años, derivados del alza de 9,5 puntos procedente del envejecimiento poblacional, contrarrestado en parte por la reducción de 2,9 puntos derivados de la reforma de 2011, otros 2 puntos menos por el mercado de trabajo, 1,3 puntos por los factores institucionales y seis décimas menos de gasto por el factor de sostenibilidad.

Ante este aumento del gasto, la AIReF aboga por profundizar en la edad efectiva de jubilación en España, ya que se sitúa en 62,4 años, por debajo de la media de los países OCDE (64,3 años), siendo una de las mayores distancias respecto a la edad legal, llegando a alcanzar los 2,5 años. Esto pasa por modificar los requisitos de acceso a la pensión anticipada y ordinaria para fomentar el aumento de la edad efectiva de jubilación.

En cuanto al periodo de referencia para el cálculo de la pensión, fijado en 20 años (convergerá en 2022 a los últimos 25 años por la reforma de 2011), recuerda que también se encuentra por debajo del utilizado por los principales países del entorno, donde se utiliza la carrera laboral completa.

Aumentar la carrera de cotización considerada para el cómputo de la pensión desde los 25 años del escenario central hasta los 35 años en 2027 supondría un ahorro de 0,5 puntos porcentuales de PIB en 2050 sin apenas afectar a la suficiencia.