Imagen de archivo de integrantes de una célula de Estado Islámico.
Imagen de archivo de integrantes de una célula de Estado Islámico. / E.P.
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La Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional juzga desde hoy a cuatro personas que se enfrentan a diez años de prisión cada una por integrar una célula del Estado Islámico asentada en España y dedicada a captar a través de las redes sociales a mujeres, algunas de hasta 12 años de edad, para combatir en Siria.

El fiscal acusa a Sanae B, Laila H, Saif Eddine H y Fabio Miguel M. de delito de integración en organización terrorista y pide subsidiariamente ocho años de prisión por el delito de captación y adoctrinamiento terrorista. Los integrantes de esta red realizaban los primeros contactos normalmente a través de Facebook y, una vez comprobada la afinidad ideológica, pasaban a integrarles en grupos de Whatsapp.

De acuerdo con su escrito de acusación, el procedimiento se inició con la investigación de Achraf Jouied, que no figura como acusado por hallarse en rebeldía. Los investigadores detectaron que éste contactó a través de las redes sociales con Sanae B y Laila H, quienes acabaron integrándose en la organización siendo la primera la que ejercía el liderazgo ideológico y la segunda funciones de captación.

Conversaciones

El escrito recoge algunas conversaciones mantenidas entre las dos acusadas con una menor de 15 años a la que tratan de convencer de que se una al grupo en el que también hay otras chicas de su edad e incluso más pequeñas.

En otro caso, Sanae ofrece en agosto de 2015 a una joven marroquí la posibilidad de ir a Siria para integrarse en el Estado Islámico e incluso le da medidas de seguridad a adoptar para preparar el viaje.

El fiscal resalta el “rol de liderazgo” de Sanae en el grupo que se evidencia en una conversación que mantiene Laila con un amigo en la que le relata cómo la primera le envía “vídeos de gente que muere sonriendo” las madrugadas, lo que le provocaba que no pudiera dormir por las noches, ante la presión a la que estaba sometida.

Sanae, natural de Marruecos y pareja del también acusado Fabio Miguel, tenía contactos con miembros del Daesh en Irak y Siria con los que mantenía una comunicación fluida; incluso en conversación con un hombre marroquí insinuó que pronto actuarían dentro de sus casas, pudiéndose referir a un posible atentado en España.

También tuvo vínculos con Ayoub El Khazzani, autor del atentado frustrado de Francia en agosto de 2015 en el tren de alta velocidad que unía Ámsterdam con París, según el fiscal que relata que la no materialización del ataque provocó en ella “un gran decaimiento” maldiciendo a quienes evitaron que se llegara a producir la masacre.

Relevante

Por su parte, Laila jugaba un papel “relevante” en la estructura de captación; de ahí su intensa actividad en su perfil de Facebook, donde participaba en más de 1.000 grupos, algunos de los cuáles eran de contenido yihadista. Incluso llegó a organizar un encuentro en Gandía con varias jóvenes de la zona.

En el registro del domicilio de Sanae, los investigadores se incautaron de un teléfono y dos tables que estaban envueltos en papel de aluminio y escondidos en un armario entre materiales de construcción.

Entre la documentación hallada en su terminal móvil destaca mucho material de corte yihadista y conversaciones por whatsapp sobre esta materia. En el teléfono de Saif Eddine los agentes encontraron 729 archivos de audio muchos de los cuáles contenían discursos de clérigos radicales que incitaban a la Yihad islámica.