L.C.B.G., acusado por la muerte de su pareja en Seseña, en la última jornada del juicio contra él.
L.C.B.G., acusado por la muerte de su pareja en Seseña, en la última jornada del juicio contra él. / E.P.
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El jurado popular declaró, por unanimidad, culpable a L.C.B.G., acusado de un delito de asesinato cometido contra su pareja en la vivienda que ambos compartían en la Urbanización ‘El Quiñón’ de Seseña (Toledo) en enero de 2017.

Tras dos horas de deliberación, el jurado popular consideró que el acusado es culpable de asesinato y que están probados todos los hechos propuestos por el Ministerio Fiscal, así como no probados todos los hechos propuestos por la defensa, y no tuvo en cuenta ninguna circunstancia atenuante.

L.C.B.G., el hombre acusado por la muerte de su pareja había insistido ayer en su inocencia. “Soy inocente, se lo juro por mi madre, mis nietos y mis hijos. Ténganlo en cuenta”, dijo al jurado popular.

Así se pronunció el procesado, visiblemente emocionado, al ejercer su derecho a la última palabra en la jornada de este jueves del juicio con jurado popular que se viene celebrando desde el lunes en la Audiencia Provincial de Toledo.

Con las palabras del acusado y tras las conclusiones que hicieron tanto el Ministerio Fiscal —que pide 25 años para L.C.B.G. por asesinato— como su defensa —que pide su libre absolución—, concluyó la vista y el jurado se ha retirado para que se le entregue el objeto del veredicto y llevar a cabo la posterior deliberación.

En este sentido, en sus conclusiones definitivas, el Ministerio Público repasó las pruebas practicadas durante la vista y señaló que el acusado mintió tanto en la instrucción del caso como en el transcurso del juicio al jurado, con el fin de proporcionarse una coartada.

Miembros del jurado

Incidió en sus palabras a los miembros del jurado en que los testigos determinaron que el carácter de L.C.B.G. es el de una persona celosa y en que ya había sido condenado por un delito de violencia de género a la víctima nueve años atrás. “No hacía nada más que realizar actividades ilegales”, añadió.

Del mismo modo, criticó que no llamara a los servicios de emergencia al encontrar el cadáver y puso el acento en que fue la propia víctima la que abrió la puerta al acusado después de llamar uno o dos minutos al timbre puesto que, tras el ruido, una vecina miró y la luz del rellano ya estaba apagada. “Solo hay dos opciones, o que bajara al garaje y que no le captaran las cámaras o que entrara en la casa”, dijo.

También puso el acento en el estado de L.C.B.G. ante la policía y la Guardia Civil al no reaccionar con sorpresa y comportarse de manera fría, al tiempo que dijo que no mostró arrepentimiento porque pasó toda la noche en dos clubes bebiendo y tomado droga “para montar su coartada”.

Por todo ello es por lo que solicita la pena máxima para el acusado que se puede pedir por estos hechos —25 años de cárcel por un delito de asesinato— ya que la víctima no se pudo defender ante un ataque sorpresivo y suma la agravante mixta de parentesco. por el teléfono”, ha añadido. Destacó que no escucharon ni gritos ni golpes de la muerte de la mujer cuando los vecinos declararon “que se oía todo” y los peritos afirmaron que durante la muerte por asfixia se produjeron “golpes brutales” contra la pared de la habitación.
Asimismo, dijo que no hay prueba de que quisiera mover el cadáver para coger una colilla que estaba debajo del mismo, sino que intentó “darle dignidad pero no manipularlo” y que el cinturón con el que se produjo la muerte es “estándar” y no se determinó que vaya a ser el arma del crimen porque, además, no se hallaron restos biológicos en el mismo.

Finalmente, incidió en las huellas dactilares sin identificar que se encontraron en la parte exterior de una ventana de la casa o en que no se sepa de quién es el semen que se halló en una compresa de la víctima. “Pero eso no se investigó”, lamentó.