Jueces y policías se tiran los trastos por la liberación del agresor de Moreno

Tras declarar por otra de las 20 causas que tiene pendientes, un magistrado dictó una orden de libertad provisional y los encargados de su custodia le dejaron marchar.

El caso Mari Luz, que costó una vida, puso de relieve la ineficiencia absoluta de los juzgados patrios y desencadenó una verdadera rebelión entre los magistrados, no ha servido de nada. De hecho, nadie parece haber escarmentado, hasta el punto de que aquel precedente se ha visto ahora superado si cabe por el affaire que ha llevado a la calle de manera anticipada al delincuente responsable de la brutal paliza al cómico José Luis Moreno.

Lo lamentable es que esta nueva chapuza tampoco se traducirá en castigos ni enmiendas, puesto que, hasta el momento, en lugar de asumir responsabilidades y abandonar sus cargos, los implicados se han limitado a culpar a los otros.

Sin que, al menos por el momento, se atisben indicios de corrupción policial o judicial, por lo demás nunca descartables, lo cierto es que la liberación de Astrit Bushi, el presunto jefe de la banda que el 20 de diciembre de 2007 asaltó el chalé del productor y showman, se antoja debida a un escandaloso cúmulo de errores.

A juicio del presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM), Francisco Javier Vieira, todos ellos son atribuibles a los policías encargados de custodiar al reo, por lo que ayer anunció la apertura de una investigación para esclarecer los hechos.

El juez no descartó que los agentes que vigilaban al capo cometieran un delito de infidelidad en la custodia de presos.

Ésa, claro está, es solo una de las versiones. De atender a los dos miembros del Cuerpo de Seguridad a cuyo cargo quedó el albanokosovar, con 20 causas pendientes, la culpa del desaguisado sería más bien del juez instructor de la causa, ya que, siempre según su testimonio, ni siquiera sabían que el detenido venía de prisión, ya que no fueron informados, ni de su origen, ni de que tenía que reingresar a la cárcel.

Por ello, a la vista de que, tras escuchar su declaración respecto a otro delito que nada tenía que ver con el asalto al domicilio de Moreno, el magistrado decretó la libertad provisional de Bushi, con la obligación de comparecer en el Juzgado cada 15 días y de informar en el mismo de «cuantos cambios de domicilio verifique», los agentes le dejaron marchar.

Tales circunstancias llevaron a los sindicatos policiales a montar en cólera por considerar impresentable que los togados culpen a las Fuerzas de Seguridad del «cúmulo de errores».

En suma, unos por otros, la casa se quedó sin barrer.

No obstante, a falta de remedios, puesto que todo apunta a que, una vez que escampe la tormenta informativa, el caso se enterrará, la polémica al menos ha tenido la virtud de recordar a la opinión pública el caos que reina en la Administración de Justicia, y que es especialmente escandaloso en el ámbito penal.

Baste atender a las palabras de los sindicatos policiales, que denunciaron que «los jueces parecen estar siempre por encima del bien y del mal» y, además, que este tipo de casos son «muy frecuentes, prácticamente cotidianos», pero «no suelen trascender» a los medios de comunicación.

Y van dos…

Para demostrar la acusación lanzada por los sindicatos policiales, que denunciaron que casos como el de Bushi son «muy frecuentes», ayer se supo que, además del error cometido con el capo que dirigía la banda que asaltó el chalé de José Luis Moreno, un segundo miembro de dicha mafia fue también excarcelado por error el pasado 18 de marzo, aunque fue detenido pocos días después y llevado de nuevo a prisión. En aquella fecha llegó a la cárcel un mandamiento de libertad para Alejandro Fred Deda desde un juzgado que instruía otra causa contra él y un funcionario ejecutó la instrucción sin advertir que Deda estaba en prisión provisional por otros muchos delitos, entre ellos la agresión al humorista. El error, no obstante, fue advertido de inmediato y se dio aviso a la Policía, que localizó enseguida al prófugo.

FuenteAgencias 
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