Investidura incierta

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, se enfrenta a un debate en el que su nombramiento está en duda y con la sombra de una repetición electoral en el horizonte

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El candidato socialista a la presidencia del Gobierno, Pedro Sánchez, afronta el debate de investidura en el Congreso de los Diputados en medio de las negociaciones con Unidas Podemos para llegar a contrarreloj a un acuerdo de coalición.

Las partes tienen de plazo hasta el próximo jueves, día de la segunda votación, para refrendar un pacto que tiene que incluir un acuerdo programático, la nueva estructura de Gobierno, así como el número de carteras y los nombres de sus titulares que tendrá en el Ejecutivo el partido de Pablo Iglesias.

Si ambos partidos consiguen un acuerdo el camino para que Sánchez se mantenga en Moncloa quedaría allanado, puesto que los independentistas de ERC y de Bildu ya han avanzado que no bloquearán la investidura.

El líder del PSOE sólo tenía garantizado hasta el pasado viernes el voto favorable del diputado del PRC, 124 que no son suficientes para salir elegido en la primera votación de mañana, puesto que necesita la mayoría absoluta del Congreso, fijada en 176 votos.

En el caso de que alcanzara un acuerdo con los de Pablo Iglesias, Sánchez sumaría los 42 votos a favor de Podemos y sus confluencias, en total 166 votos, pero tampoco le valdrían para ser investido en este primer intento.

Así la cosas, Sánchez tendría que esperar 48 horas, hasta el jueves, cuando podría tener más posibilidades de que su candidatura triunfe ya que en la segunda vuelta ya sólo necesita más votos a favor que en contra.

En ese caso, la abstención de al menos ERC y Bildu le asegurarían ganar al bloque de la derecha (PP, Ciudadanos y Vox), que reúnen 147 votos, a los que habría que sumar los dos de Coalicion Canaria (CC) y otros dos de Unión del Pueblo Navarro (UPN).
La primera jornada de la investidura finalizará con aquel grupo parlamentario que esté interviniendo a las 20.30 horas ya que no se reiniciará ningún debate nuevo después de esa hora, según el acuerdo alcanzado por la Junta de Portavoces.

Así, teniendo en cuenta que el presidente no tiene límite de tiempo en sus turnos, se da por seguro que Sánchez debatirá el primer día con Pablo Casado (PP), Albert Rivera (Ciudadanos) y Pablo Iglesias y sus confluencias (Unidas Podemos), puesto que se calcula una media de casi dos horas de debate por grupo.

Por tanto, no está claro si dará tiempo a que en la primera jornada Sánchez discuta con el presidente de Vox, Santiago Abascal, o si ya este ‘duelo’ parlamentario tendrá lugar a partir de las nueve de mañana, cuando se reanudará el pleno de investidura.

Tras Abascal, será el turno de los portavoces de Esquerra Republicana (ERC), Gabriel Rufián, y del PNV, Aitor Esteban, así como de los distintos partidos del Mixto (Junts, Bildu, Coalición Canaria, UPN, Compromís y PRC) y acabará con la portavoz del Grupo Socialista, Adriana Lastra.

¿Y si fracasa?

Tras las intervenciones, se procederá a la votación, que se hace por llamamiento y cada diputado se pone en pie para proclamar su voto. La hora en que se anuncie el resultado marcará el pleno que habrá de celebrarse 48 horas después en caso de que Sánchez no logre mañana, como se prevé, la mayoría absoluta que se requiere en el primer intento.

Dado que esa primera votación no tiene visos de producirse antes de las seis de la tarde, todo apunta a que la segunda votación, que se celebrará el jueves, tendrá lugar a última hora de la tarde. Todo dependerá del tiempo que dedique Sánchez a debatir con los portavoces.

En esa segunda sesión, el candidato tendrá diez minutos para pedir el respaldo de la Cámara, y los representantes de los grupos parlamentarios dispondrán de cinco minutos cada uno. En la segunda votación por llamamiento, al candidato ya le basta con mayoría simple (más sies que noes).

En el caso de que Sánchez fracase y no se logre una alternativa viable en los dos meses tras la primera votación, hasta el 23 de septiembre, el Rey, con el refrendo de la presidenta del Congreso, deberá disolver las Cortes Generales al día siguiente y convocar nuevas elecciones 47 días después, el domingo 10 de noviembre.