Íñigo Urkullu teme que la próxima legislatura pueda ser «endiablada»

A falta de solo 48 horas para que arranque la sesión de investidura del próximo Ejecutivo en Euskadi, el PNV confía en la estabilidad y en que se aprueben cuanto antes los presupuestos

A dos días del Pleno de investidura del nuevo presidente del Gobierno vasco, que será con toda seguridad el peneuvista Íñigo Urkullu, y a cinco de la jura de su cargo, el PNV no las tiene todas consigo, sobre todo en lo referente a acuerdos y estabilidad política para la gobernabilidad del País vasco durante los próximos cuatro años. Y es que deberá tener mucha mano izquierda, y nunca mejor dicho, porque el PP parece muy lejos y no quiere quemarse con las políticas de Mariano Rajoy.

Así, el responsable institucional del EBB del PNV, Koldo Mediavilla, admitió ayer que si su partido no logra un acuerdo «firme y duradero» con alguna de las formaciones, la legislatura será «endiablada», mostrando, además, la disposición de los jeltzales a «facilitar» los presupuestos «en todos los territorios». Y es que esa palabra maldita, que quita el sueño a Artur Mas, también preocupa y mucho en Sabinetxea. ¿Quiénes sino los populares están más cerca de ellos?

Eludiendo el tema de la independencia -habló de puntos gordianos que podrían buscar los expertos en 2015-, Mediavilla insistió en que la voluntad del PNV es la de «tener un Gobierno sólido y que dure toda la legislatura». En este sentido, afirmó que constatar que el futuro Ejecutivo parte con un apoyo de 27 parlamentarios es «un reconocimiento de que está obligado a negociar y pactar con todos desde el primer minuto». No obstante, recordó que «el nuevo plazo no ha hecho más que empezar».

Respecto a los presupuestos para 2013, Mediavilla confió en que el nuevo Gobierno pueda confeccionar y sacar adelante las nuevas cuentas para no tener que funcionar con los de López, y consideró que, lo contrario «sería un fracaso». «No sería la mejor herramienta para la coyuntura actual».

El nacionalista también confirmó que Urkullu mantiene su intención de hacer una auditoría externa cuando tome el relevo a Patxi López, pero «no como un elemento de combate político, sino como una foto fija inicial». Obviamente, esto no ha sentado nada bien al PSE-EE, que quizás como farol o como otro signo más de la crisis existente en Ferraz, puso ojitos a los abertzales. No obstante, está más que descartada una sorpresa, con el ala más radical del partido fuera de la circulación -Txus Eguiguren- y con un Patxi López que, muy posiblemente, haga las maletas tras el congreso regional de dentro de unos meses, y comparta -o asuma- el liderazgo de un PSOE que pide a gritos caras nuevas.

FuenteSPC BILBAO
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