El músico Hevia durante la presentación de su junta directiva.
El músico Hevia durante la presentación de su junta directiva. / EFE
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El músico José Ángel Hevia asumió ayer la presidencia de la SGAE durante “una situación crítica” de la entidad, con el objetivo de “evitar un brexit” entre los socios.

“Hay varias polémicas que flotan, pero nosotros queremos el entendimiento con todos los socios implicados. Perderíamos todos si no llegáramos a un entendimiento y sería como un brexit si se van: hay que evitarlo”, señaló en una rueda de prensa en la sede de la sociedad de autores en Madrid.

El nuevo presidente de la SGAE se refirió de esta manera a los socios que se presentaron a las elecciones y finalmente retiraron su candidatura, amenazando con sacar su repertorio de la entidad. “Es vital que no se marchen. Lo primero es reunirse con estos socios que manifiestan su desacuerdo”, puntualizó.

Hevia se presentó acompañado de los nuevos vicepresidentes, Teo Cardalda (Pequeño Derecho), Antonio Onetti (Audiovisual), Fermín Cabal (Gran Derecho) y Clifton J. Williams (de Alabama Music por Editores).

Cabal alertó de que la SGAE está “en un momento peligrosísimo y con un pie en el abismo”. “La sociedad puede desaparecer a corto plazo, estamos afrontando su destrucción”, lamentó el vicepresidente de la entidad.

Hevia matizó estas afirmaciones reconociendo que es “una situación crítica” pero es “necesario evitar las expresiones catastróficas”. “De momento, nos hemos entendido en una junta mejor que en toda la legislatura pasada”, añadió el gaitero.

Uno de los primeros retos que afrontará esta junta es cumplir con los requerimientos del Ministerio de Cultura, en especial la adaptación de la entidad a la regulación europea y a la implantación del voto electrónico. El plazo finaliza el 27 de diciembre, pero está recurrido en la Audiencia Nacional y ha sido admitido a trámite.

“La voluntad política para resolverlo en el menor plazo posible es total, siempre que se pueda”, afirmó Hevia, quien reiteró que la junta “ya se pone a trabajar desde esta misma tarde” para convocar asambleas “con plazos determinados para llegar”.

En cualquier caso, se comprometió a trabajar para la implantación del voto electrónico, una de las peticiones de esos socios contrarios al proceso. “Para mí es algo a lo que aspirar, no solo para la SGAE, sino para la sociedad civil”, indicó.

Cabal explicó que se han mantenido reuniones previas con el Ministerio de Cultura ya que “es el órgano tutelar de esta casa”. “Hay un sector de socios que creen que es mejor una oposición total, pero a nosotros el Ministerio lo que nos ha trasladado es que lo mejor es resolverlo desde dentro”, añadió el vicepresidente.

Conflicto de intereses

Sobre la mala imagen de la entidad debido a las polémicas de los últimos años, Hevia defendió que en esta junta directiva no hay nadie implicado en procesos judiciales y, en el caso de que alguno acabase imputado, “habría que respetar la presunción de inocencia”.

“Los casos penales de otros socios son anteriores a 2013 y están en investigación”, añadió, en relación a los conocidos como casos Saga y La Rueda. El músico insistió en que desde los órganos directivos no se “identifican con estas denominaciones”.

“La Rueda es un término que nadie reconoce. Es verdad que hay socios que participan de un modelo de negocio tradicional y otros del negocio editorial en televisión. Hay posturas muy enfrentadas y la única salida es la negociación: a mi me recuerda a la situación entre el taxi tradicional y Uber”, destacó.

El nuevo presidente fue preguntado sobre un posible conflicto de intereses de esta junta directiva por ser mayoritariamente partidaria de ‘La rueda’, a lo que respondió que esos conflictos “debe juzgarlos la comisión deontológica”.

Por su parte, Cardalda afirmó que esta junta directiva es “un buen principio”, al tiempo que reclamó “una tregua”.