Gobierno y sindicatos se alían para rechazar las propuestas de la CEOE

La insistencia de la patronal en promover la rebaja de las cotizaciones y el abaratamiento del despido pone en peligro la negociación para alcanzar un pacto social antes de agosto

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La posibilidad de que los actores sociales lleguen a un pacto de convivencia es cada vez más remota. Gobierno y sindicatos parecen haberse aliado contra las demandas de la patronal, como lo demuestra el hecho de que el Ejecutivo socialista advirtiera ayer a la agrupación de empresarios de que el futuro acuerdo no podrá incluir algunas de sus peticiones, como la rebaja de las cotizaciones o el abaratamiento del despido.

El Ejecutivo, la CEOE, CCOO y UGT se reunirán esta semana, previsiblemente el jueves -tras anular su cita de ayer- para tratar de superar el difícil momento en el que se encuentra el diálogo social por las discrepancias entre las partes.

Fuentes cercanas a la negociación señalaron que el Gabinete de Zapatero mantendrá contactos bilaterales con empresarios y sindicatos para «intentar reconducir» la situación antes de la cita.

El jueves de la pasada semana quedaron patentes las discrepancias tras la reunión entre los agentes sociales y representantes del Gobierno para analizar las medidas del Ejecutivo sobre trabajo y protección de los desempleados.

Al término de aquel encuentro, tanto CCOO como UGT calificaron de «inexplicable» la actitud de la patronal, que había vuelto a poner sobre la mesa su programa «de máximos», lo que dificultaba según ellos llegar a un pacto antes de agosto.

Sin embargo, el secretario general de la CEOE, José María Lacasa, aseguró que la organización mantiene la misma posición de hace meses y que tiene los mejores deseos de alcanzar un acuerdo, aunque precisó que «no a cualquier precio».

Los empresarios quieren, entre otras cuestiones, rebajas en las cotizaciones a la Seguridad Social, donde, según Lacasa, «hay margen de maniobra de hasta cinco puntos sin necesidad de tocar impuestos» o aplicar el contrato del siglo XXI, como lo denomina la CEOE, que comporta un abaratamiento del despido.

Desde Bruselas, la vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado, descartó tajantemente rebajar el precio de las rescisiones de contrato o de las cotizaciones sociales y advirtió a la patronal de que ambas peticiones son «líneas rojas» que no se pueden rebasar.

Salgado se mostró convencida de que los interlocutores sociales alcanzarán un acuerdo, aunque reconoció que «hace falta trabajarlo». En la misma línea se expresó el titular del ramo, Celestino Corbacho, quien descartó una bajada de cinco puntos en las cotizaciones, porque supondría 18.000 millones de euros menos para la Seguridad Social y conllevaría un «déficit importante».

Corbacho también aseguró que el Gabinete no acometerá ninguna reforma laboral de forma unilateral.

Los sindicatos reiteraron que la CEOE ha vuelto a plantear cuestiones que había retirado de la negociación. Así, el secretario de Comunicación de CCOO, Fernando Lezcano, afirmó que la patronal no había vuelto a poner sobre la mesa estas propuestas desde que se retomaron los contactos del diálogo social el pasado 20 de mayo, cuando las partes se reunieron con el presidente Zapatero.

Desde San Lorenzo de El Escorial, el secretario general de UGT, Cándido Méndez, declaró que «no es de recibo» que la CEOE «vuelva a máximos» en la negociación del diálogo social, e instó a los empresarios a recuperar el espíritu de la reunión «al más alto nivel» que tuvo el pasado 20 de mayo.