El expresidente de CaixaBank Isidro Fainé dirigió la entidad financiera entre 2007 y 2016.
El expresidente de CaixaBank Isidro Fainé dirigió la entidad financiera entre 2007 y 2016. / europa press
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El expresidente de CaixaBank Isidro Fainé explicó ayer ante la Audiencia Nacional que la entidad catalana accedió a invertir 100 millones de euros en acciones de la salida a Bolsa de Bankia tras recibir la llamada del Banco de España, con la “buena fe y la buena voluntad” de que la operación iba a ser exitosa.

Fainé, que presidió La Caixa entre 2007 y 2016 —ya en ese momento, CaixaBank—, y actualmente es presidente de Criteria Caixa, de la Fundación Bancaria ‘La Caixa’ y de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) compareció como testigo en el juicio por el debut bursátil de Bankia, a petición de la Confederación Intersindical de Crédito (CIC), que ejerce la acusación popular.

Su comparecencia giró en torno a los pormenores tanto de la inversión de La Caixa como de las reuniones informales convocadas por el entonces ministro de Economía, Luis de Guindos, con los cuatro presidentes de los principales bancos en la primavera de 2012 en los que se trataron las dudas sobre la situación de Bankia.

Las llamadas

A preguntas de la CIC, Fainé relató que su entidad empezó a analizar la posibilidad de acudir a la salida a Bolsa de Bankia de julio de 2011 tras recibir la llamada del exsubgobernador del Banco de España Javier Aríztegui, que le animó a hacerlo.

Si bien aseguró en el juicio en la Audiencia Nacional que entonces se vio como una operación interesante, recordó que él no era por entonces presidente ejecutivo ya que había un director general, Juan María Nin, que sí tenía tales poderes, por lo que la decisión última se adoptó en la Comisión Ejecutiva.

Tal como reconoció “hubo discusión y otros puntos de vista”, como la del consejero Jordi Mercader, que manifestó que la participación en el salto al parqué era “claramente una operación de salvamento”.

Sin embargo, se alcanzó el consenso y el banco catalán invirtió “una cantidad prudente”, 100 millones de euros, dirigido “por los técnicos y con vocación de permanecer a largo plazo”, al contrario que otras entidades que “se salieron al día siguiente”, agregó.

A pesar de estas primeras alertas, continuó Fainé, La Caixa mantuvo su participación hasta ver “que ya no había solución”, en 2012; en total, perdió “la mitad” de lo invertido. La segunda parte de su intervención se ha centrado en los encuentros de mayo de 2012, pocos días antes del relevo en la presidencia de Bankia.