ETA se olvida de su tregua

Los tres detenidos en Francia llevaban material para fabricar bombas y ‘carnés’ de la Guardia Civil

0

La detención del pasado sábado en Francia de tres miembros de la banda terrorista ETA empieza a dejar cada vez más claras algunas incógnitas. Lo que parecía un arresto sin mucha relevancia se puede convertir en un punto de inflexión de lo que el universo abertzale tilda como proceso. Ayer se supo que el trío, formado por Jon Etxeberria, Íñigo Sancho y Rubén Rivero, portaba diversos materiales para la fabricación de artefactos explosivos, según desvelaron fuentes de la lucha antiterrorista. En concreto, los terroristas trasladaban resín de cristal, epoxy y circoflex. Además, los tres iban armados y portaban documentación -varios carnés de la Benemérita- y matrículas falsas. La operación se produjo en una estación de tren cercana a París donde Sancho y Rivero iban a mantener un encuentro con el tercer arrestado.

Los detenidos estaban encuadrados dentro del aparato logístico de ETA, el más activo dentro de las estructuras de la banda criminal en los últimos meses de tregua. Aunque no es la primera vez que, a pesar de la situación de alto al fuego general indefinido y verificable de la banda, las fuerzas de seguridad francesas sorprenden a uno de sus militantes con artefactos para la fabricación de explosivos, todo hace indicar que algunas facciones de ETA se han olvidado de su tregua. El pasado mes de junio de 2011, Iñaki Domínguez Atxalandabaso fue detenido en una estación de tren con numeroso material para la fabricación de explosivos. Procedía de Turín donde supuestamente habría adquirido este material en el mercado negro, según informaron a Europa Press fuentes de la lucha antiterrorista.

Dos de los etarras arrestados, Íñigo Sancho Marco y Rubén Rivero Campo, tienen pasado en Segi. Además, Rivero fue incluido como número 12 en las listas de la formación Abertzale Socialistak en la localidad vizcaína de Balmaseda en 2007.

Así, Sancho, de 30 años, fue identificado el 12 de enero de 2007 en las jornadas de lucha con motivo del Borroka Eguna convocado por Segi. El etarra formaba parte de un grupo de jóvenes que dirigían y coordinaban a pequeños grupos para burlar la vigilancia de la Ertzaintza, ya que la movilización había sido prohibida por la Audiencia Nacional. Así consta en el auto dictado por el juez central de instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, Fernando Grande Marlaska, sobre la macroperación desarrollada en el País Vasco y Navarra por la Policía y la Guardia Civil el 24 de noviembre de 2009 en la que fueron arrestados más de 30 jóvenes acusados de integrar la organización juvenil abertzale Segi, ilegalizada por el Supremo por actuar como la cantera de ETA. Tras esta operación, el Ministerio del Interior dio por descabezada esta sección de la banda.

Por otro lado, el PP advierte en su ponencia política, titulada Comprometido con España, que ni la «amnistía», ni la «impunidad» tienen cabida en la Constitución, que no es el mundo de ETA quien debe escribir lo que ha ocurrido estos años y que lo «urgente» no son las demandas de ese entorno, sino que desaparezca la banda y reconozcan el daño que han causado. Además, hace una apelación a la «unidad» de los partidos para cerrar con «dignidad» la etapa del terror.

El contenido de esta parte de la ponencia política ha sido propuesto por el presidente del PP vasco, Antonio Basagoiti ,y está redactado bajo el epígrafe Una sociedad en libertad en la que se fortalece la democracia con la derrota del proyecto totalitario de ETA. En esta parte en la que se aborda el problema terrorista se afirma que «el final de ETA está más cerca» porque hoy se tiene la oportunidad de que la democracia «triunfe definitivamente» ante las pretensiones de «impunidad e imposición política» de la banda.

Pero el texto deja muy claro que no puede haber un final distinto de la «disolución incondicional» de ETA y el cumplimiento de la Ley. En este sentido, matiza que los terroristas no pueden esperar que haya ningún tipo de concesión primero por haber matado y ahora por dejar de asesinar. Por ello, se afirma que no es el mundo de ETA quien debe escribir los últimos capítulos de la historia de lo que ha ocurrido estos últimos años y deja claro a la banda que ni la «amnistía», ni la «impunidad» tienen cabida en la Constitución.