La banda terrorista ETA anunció el cese de la actividad armada el 20 de octubre de 2011.
La banda terrorista ETA anunció el cese de la actividad armada el 20 de octubre de 2011. / EFE
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ETA está sometiendo a debate y votación un documento para “cerrar el ciclo y la función” de la banda, un proceso que se espera concluir para antes del verano, y que supondría el final de la organización como tal, aunque no de la actividad de sus “militantes” que, según asegura la banda, deberán impulsar “el proceso independentista”. En este sentido, afirma que delega en la izquierda abertzale “la lucha” por sus objetivos y ya no será “un agente”, pero mantendrá algunas labores como impedir “utilizaciones malintencionadas de las siglas de ETA”.

El diario ‘Gara’ dio a conocer extractos del texto que se debate, redactado en el mes de abril de 2017, en el que la banda señala que su decisión es “un elemento necesario para generar nuevas situaciones” con el fin de “fortalecer el proceso político” hacia la independencia “en todos los ámbitos”.

“Nos corresponde cerrar el tiempo del conflicto armado y las situaciones relacionadas, para ofrecer todas nuestras fuerzas a potenciar el proceso político”, señala, para apuntar que “la única forma de hacerlo” es que tomen “directamente la iniciativa, sin esperar a nada ni a nadie”.

El diario vasco destaca “la alta participación” que está teniendo en el seno de ETA este debate. El proceso, según añade, se articula sobre la base de tres documentos: uno de contextualización histórica, otro que resume el periodo desde 2009 a la actualidad, y un tercero que contiene la propuesta política, la única que se somete a escrutinio en su globalidad, con la opción de votar ‘sí’, ‘no’ o en blanco.

Fin de ciclo

En caso de que este documento de la dirección de la organización terrorista sea aprobada, el “final del ciclo y la misión” de ETA serán dadas a conocer públicamente, lo que conllevaría su desaparición. En este sentido, la banda apunta que, entonces, “no será ya un agente que interpela y es interpelado”, sino que sólo quedarán algunas labores como impedir “utilizaciones malintenicionadas de las siglas de ETA”.

La banda cree que, en la actualidad, cuenta “con razones suficientes para tener confianza en el futuro”. “Hace mucho ya que el proyecto de la organización no es solo de ETA. Además, el movimiento político que denominamos izquierda abertzale ha demostrado suficiente madurez y capacidad de lucha, y resulta mucho más eficaz para materializar el reto al que nos enfrentamos hoy en día”, asevera.

En este sentido, aclara que “el final de la estrategia político-militar marcó el comienzo del final del ciclo de la organización”. Asimismo, señala que, si quisieran continuar como tal, tendrían que “reinventar todo lo demás: estrategia, funciones políticas concretas y medios de lucha e influencia”.

También añade que si, tras el desarme, quisiera seguir como “organización civil, al objeto de mantener algún tipo de autoridad moral, las amplias mayorías a conseguir, si son ciertamente amplias, no lo entenderían”. Asimismo, recuerda que otras organizaciones terroristas que rechazaron formalizar su final solo provocaron “confusión y descapitalización de forma evidente, hasta convertirse en siglas fantasma”.

La dirección señala que su fin no supone acabar con su “labor, sino al contrario”. “Es importante que toda la fuerza militante creada bajo la influencia de ETA aporte en la izquierda abertzale”.