El abogado y escritor sevillano Emilio G. Romero durante la entrevista concedida a los medios de comunicación.
El abogado y escritor sevillano Emilio G. Romero durante la entrevista concedida a los medios de comunicación. / efe
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La Barcelona de hace cien años, la ciudad próspera gracias a la neutralidad en la Primera Guerra Mundial, la capital mediterránea de los pistoleros anarquistas, la cocaína y los cabarés más atrevidos regresa a la novela con “La luz del 14”, del abogado y escritor sevillano Emilio G. Romero. Autor de varios ensayos sobre cine, fue documentándose para “La Primera Guerra Mundial en el cine” cuando Emilio G. Romero halló buena parte de los materiales narrativos de esta novela de casi ochocientas páginas, editada por Caligrama con un álbum fotográfico de los personajes históricos que son protagonistas de la narración.

El autor dijo a Efe sobre los hallazgos de esas historias que “es sorprendente como unos años tan ricos siguen pasando casi inadvertidos para la literatura y el cine”. Durante siete años ha investigado la neutralidad española en ese conflicto europeo para construir un friso lleno de espías, crímenes, oportunistas, luchas sindicales y pioneros cinematográficos alrededor de una mujer que busca su lugar en el mundo para no depender de ningún hombre.

“Fueron años duros para las mujeres que querían ser libres, votar, vivir; abrirse una cuenta bancaria necesitaba la autorización de un varón mayor de 25 años; me asombra oír que estamos peor que nunca; mucho político, activista social y tertuliano debería saber lo que era ser mujer, niño, discapacitado, enfermo o anciano hace un siglo si no tenía dinero”, explicó sobre la época.

No obstante, el autor aseguró que la verdadera protagonista es una Barcelona que “se llena de los emigrantes interiores y la diáspora de Europa, a la que llegan acentos de todo de mundo, la cocaína y los combinados alcohólicos americanos”.

“Se produce lo que no pueden los que están en guerra, se vende información y contrabando de todo tipo; Juan March cimenta su futura fortuna, los aprovechados brotan como setas pero, a la vez, el mundo del espectáculo se enriquece, la ciudad se convierte en referencia cultural europea y la noche canalla se llena de tipos divertidos; una sociedad convulsa que genera historias fascinantes”.

Dos tercios de la novela están basados en hechos y personajes reales, con historias inauditas como que “Alfonso XIII participó en los guiones de tres películas eróticas”.

Sobre si queda algo que se parezca a la sociedad de entonces, Romero contestó que “fracasado el ‘Cierre de cajas’ de 1899, a partir de 1906, Eugenio d‘Ors usa sus glosas de ‘La Veu de Catalunya’, entre otras cosas, para instar al regionalismo a hacer reivindicaciones económicas y acudir a los sentimientos; en el llamado ‘procés’ le hicieron caso”.

“También me ha sorprendido lo que ha parecido una inversión de términos históricos: el Estado asumió el ‘seny’ catalán y los dirigentes nacionalistas abrazaron el tan español, decimonónico y castizo ‘por cojones’”. “La novela tiene algunas breves pinceladas políticas porque el puzle no estaría completo sin reflejar, aunque sea de pasada, el intenso movimiento regionalista de esos años”, añadió.

El bien y el mal

De la variedad de personajes de la novela, que además no son buenos ni malos del todo, el autor cree “en lo que decía Hannah Arendt de que en nosotros no habitan el bien o el mal, sino el bien y el mal”. “Hasta tipos tan vilipendiados históricamente, no sin razón, como el comisario Bravo Portillo, organizador del pistolerismo patronal que tanto daño haría en los años siguientes, resulta que escribió el primer ensayo de policía científica española”.

“La luz del 14” se presentará el martes, día de Sant Jordi, en el Casal de Cataluña en Sevilla y aspira a ser la primera entrega de “una trilogía radiográfica de la España de la Gran Guerra”, de modo que su autor ya está “fabulando sobre la Semana Santa sevillana de 1916 que reflejó Eugenio Noel”, aclaró ante los medios.