El verano en el sur de Europa dura en torno a 20 días más que en 1950

Científicos españoles demuestran que el cambio climático ha acelerado la llegada del estío.

El verano se ha alargado casi 20 días en el sur de Europa desde 1950 y este aumento se debe un fenómeno climatológico que se conoce como oscilación multidecadal del Atlántico (AMO), pero sobre todo al cambio climático, según un estudio realizado por científicos españoles. La investigación, que será publicada próximamente por la revista científica ‘Journal of Climate’, analiza la variabilidad de temperaturas multidecadal para estudiar la duración del verano en Europa entre 1950 y 2012.

El estudio señala que entre 1959 y 1978 el verano se acorta y tiende a durar un poco menos, mientras que en la segunda mitad tiende a alargarse. Según explicó la investigadora principal del informe, Cristina Peña, de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, en la primera mitad del periodo, el verano comienza más tarde y termina antes, mientras que en la segunda mitad, el estío empieza antes y concluye más tarde.

La investigación, realizada de forma conjunta con el expresidente de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y miembro del Departamento de Físicas de la Tierra de la Universidad Complutense de Madrid, Ricardo García Herrera, y David Barriopedro, del Instituto de Geociencias del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), trabaja con la temperatura local de cada lugar de Europa, es decir con observaciones reales obtenidos desde Internet, con una resolución de 0,5º de latitud —más o menos 50 kilómetros— por 0,5º de longitud, procedentes de distintos observatorios desde 1950 y desde ahí se hacen interpolaciones.

Peña añadió que cuando observaron la variabilidad multidecadal, lo que trataban de estudiar es si había un patrón climático que pudiera explicar estas tendencias. De este modo, hallaron que parte del acortamiento y del alargamiento estival puede explicarse a través de la Oscilación Multidecadal del Atlántico (AMO, por sus siglas en inglés), que es una variación que se produce en la temperatura de la superficie del Atlántico norte que varía de forma natural, de modo que hay décadas que tiene una anomalía positiva, en la que aumentan las temperaturas y viceversa.

Sin embargo, este fenómeno “no es capaz” de absorber el alargamiento del verano en los últimos 34 años, desde 1979 porque esa crecida es más intensa de lo esperable que únicamente con la AMO. “Hemos estudiado si está o no relacionado con el calentamiento global y hemos detectado que sí”. Entre 1979 y 2012 el alargamiento del verano es “algo más de seis días por década”, de modo que al hablar de 34 años, el verano se ha alargado un total de 18 días.

En el conjunto del periodo entre 1950 y 2012 la longitud del verano se ha extendido 2,4 días por década. Sin embargo, la tendencia se acentúa después de 1979, cuando los ratios de ampliación del verano se extienden de 5 a 12 días por década, en el oeste de Europa y la región mediterránea.

Sin embargo, añadió que la tendencia “no es uniforme” en toda Europa, y que las más afectadas son la cuenca del Mediterráneo, Francia, Reino Unido, Grecia, Rumanía, Ucrania y Turquía, zonas que incluso superan la media de 6 e incluso supera, en algunos puntos, la media de 10 días estivales más. Por el contrario, en otras zonas la tendencia es menos o nada significativa, como en los países nórdicos.

Asimismo, la investigadora añadió que la tendencia más destacada se produce en el inicio del verano, más que al final. De hecho, apuntó que al final de la temporada las diferencias son significativas únicamente en el este de Europa, donde el estío se prolonga entre uno y dos días por década.

En la investigación se considera que el verano son los meses de junio, julio y agosto. Para encontrar la fecha del inicio del verano, han realizado una media climatológica para todos los meses de junio desde 1950 y se ha buscado el primer periodo de 30 días en que la temperatura media superaba el umbral de la media climatológica de junio. “Lo mismo con el final del verano”, agregó, pero en ese caso se usa la media de septiembre y el primer periodo de 30 días con una temperatura por debajo de la media climatológica del mes.

Peña subrayó que el resultado de la investigación es “muy relevante” porque han comprobado que el aumento de la temperatura global que provoca el cambio climático está detrás del alargamiento del verano en Europa y esta crecida es “muy intensa” desde 1979, aunque también recordó que existe un fenómeno natural (la AMO) que contribuye a que sea más intenso.

“Creemos que determinar la duración y el inicio del verano es importante porque en los últimos años se ha observado como eventos meteorológicos extremos en verano tienen repercusiones extremas en la población. La de 2003 provocó 10.000 muertos en Europa”, aseveró.

FuenteEuropa Press 
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