El Tribunal de Cuentas defiende la limpieza de sus oposiciones

Ramón Álvarez de Miranda entiende la “alarma” creada en la sociedad y admite que las informaciones que se han hecho públicas “vienen de dentro” de la propia institución.

1

El presidente del Tribunal de Cuentas, Ramón Álvarez de Miranda, ha defendido ante las Cortes la limpieza de las oposiciones celebradas para acceder a un puesto de trabajo y , a pesar de la existencia de trabajadores con relación de parentesco con otros altos cargos del organismo, ha negado que exista nepotismo o ‘enchufismo’.

Durante su comparecencia ante la Comisión Mixta (Congreso-Senado) para las Relaciones con el Tribunal de Cuentas, Álvarez de Miranda ha reconocido la “fotografía” de parentescos dibujada por el diario ‘El País’, pero ha negado las “insinuaciones” de nepotismo y ‘enchufismo’ en el acceso al organismo, asegurando que las oposiciones tienen las mismas garantías que en cualquier otro cuerpo de la Administración.

“No es cierto que la entrada de personas con parentesco se produzca vinculada a la existencia de altos cargos del Tribunal que lo posibilitan. Y no lo es por la sencilla razón de que (se accede) con oposiciones con sus tribunales correspondientes y porque las fechas no coinciden”, ha añadido.

Años de diferencia

Y es que, según su relato, algunos de los trabajadores señalados por el diario accedieron a su puesto años antes o años después de que su familiar estuviera en el puesto de responsabilidad que le habría permitido ese presunto enchufe.

“Por ejemplo, la hermana de un antiguo consejero ingresó dos años antes de que su hermano fuera nombrado consejero, y la hija de un expresidente aprobó las oposiciones 10 años después de que su padre dejara de ser presidente”, ha ejemplificado.

Así, Álvarez de Miranda ha insistido en que los procedimientos de selección de personal han sido “los establecidos de acuerdo con la ley” y cumpliendo “todos los requisitos de limpieza, imparcialidad e independencia que tiene cualquier oposición de un alto cuerpo del Estado”, y con unos tribunales de oposición en los que él “confía”.

El presidente del organismo fiscalizador ha ido incluso más allá al recordar que en un sistema de elección por oposiciones libres sería “arbitrario” decidir que algunos aspirantes no pudieran presentarse sólo por ser familiares de miembros del Tribunal.

“¿Debería tacharse a personas de la lista de admitidos a las oposiciones con arreglo a qué criterio? ¿No cometeríamos una arbitrariedad impidiendo a una persona acceder a un proceso de selección de estas características?”, se ha preguntado, abogando a renglón seguido por “extremar los procedimientos para que las oposiciones sean absolutamente limpias y sin ninguna duda en sus resultados”.

De hecho, él mismo ha avanzado su intención de proponer al Pleno del Tribunal la modificación de la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) de cara a “primar la designación por concurso frente a la libre designación” y fijar criterios en la composición de los tribunales de selección para “evitar cualquier apariencia de discrecionalidad”, primando la participación de funcionarios de cuerpos ajenos al Tribunal, algo que en cualquier caso ya sucede.