El robo que le salió mal a ETA

Tras sustraer cuatro coches de alta gama en un concesionario, una patrulla sorprendió a los etarras en un camino

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A medida que ayer fueron pasando las horas, la muerte de un gendarme francés en las cercanías de París a manos de ETA se reveló como un simple asesinato a sangre fría. Según la primera versión completa, aunque todavía provisional, de los hechos, el detonante del enfrentamiento entre los terroristas y los policías galos fue una operación de la banda para robar varios coches de lujo de un concesionario rural cerca de la capital.

Todo apunta a que los criminales habían planeado con detenimiento un golpe para hacerse en una sola noche con seis vehículos de alta gama en lo que supone un inédito cambio de modus operandi, puesto que, acercándose a los métodos de la delincuencia mafiosa organizada, los etarras podrían estar cambiando sus tradicionales furgonetas o utilitarios por monturas más exclusivas.

El principio del plan salió como estaba previsto, de modo que tres pistoleros, dos hombres y una mujer, fueron al domicilio del gerente de un concesionario de coches de segunda mano de Dammarie Les-Lyes, a unos 50 kilómetros de París y, tras identificarse como miembros de ETA, se lo llevaron maniatado al negocio, una instalación aislada, rodeada por un enorme aparcamiento vallado donde se encuentran los coches a la venta. Eran aproximadamente las seis de la tarde del martes.Una vez allí, los asesinos se hacen con seis vehículos, sobre todo BMW, a los que hay que sumar uno o dos más en los que llegaron hasta el concesionario. Por lo tanto, en el asalto participaron entre siete y ocho terroristas como mínimo, algunos de los cuales ya esperaban en las inmediaciones de dicho negocio.

Tras explicar a los retenidos que esperen sin dar la alarma hasta el día siguiente, abandonan las instalaciones sin contratiempos.

No obstante, tras percatarse de que los depósitos de combustible están casi vacíos, el grupo se dirige a un camino rural, a apenas un kilómetro, donde comienzan a repostar con bidones.

En ese momento, una patrulla de cuatro agentes que transita por el lugar en labores de vigilancia, debido a que cerca hay un centro comercial y a que, entre otras tareas, controlan la llegada de un furgón blindado para recoger la recaudación de los comercios, ve salir del camino un coche de manera precipitada y peligrosa.

Al echar un vistazo, distinguieron otros cuatro coches y decidieron inspeccionarlos. En torno a las siete y cuarto de la tarde, los agentes se dirigen hacia los terroristas, y, ante las sospechosas circunstancias, algunos toman sus armas reglamentarias y piden a los presentes que se identifiquen.

Fruto de tales comprobaciones, deciden detenerlos a todos y, mientras parte de la patrulla mantiene encañonados a los etarras, los otros agentes ponen las esposas a uno de los detenidos, Joseba Fernández Aspurz. Justo cuando comienzan a colocar las grilletes a otro pistolero, dos coches entran en el camino y se plantan ante los agentes. Entre dos y tres terroristas recién llegados abren fuego intenso desde los vehículos y los agentes repelen la agresión.

Pese a que los disparos fueron bastante erráticos, una bala se cuela por la rendija que el chaleco de Jean-Serge Nérin deja abierta en la axila y le produce una herida mortal de necesidad.

En la confusión, mientras el etarra esposado permanece en el suelo sin posibilidad de escapar, sus tres compañeros huyen a la desesperada, dos de ellos a pie. Otro logra subirse a los coches, un Citroën y un BMW.

Se calcula que, en total, los fugados pueden ser entre siete y 10.

Los agentes hallan una pistola Magnun 357 y se hacen con el móvil de Aspurz, que tiene nueve números grabados, que, según los expertos, corresponderían a los compañeros del asalto.

Ahora, la caza está en marcha, si cabe con más intensidad que nunca, puesto que el asesinato de un agente francés es un salto cualitativo que la Policía gala no van a olvidar. En todo caso, su captura no será fácil, pues lo probable es que los terroristas hayan abandonado sus pisos francos y será muy complicado seguirles el rastro.