El PP teme que el descrédito de la política dé alas al populismo radical

Un estudio interno de los ‘populares’ constata un «cambio de ciclo» de cara a las próximas elecciones generales, «con un vuelco de más de siete puntos» con respecto a los socialistas

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No sin cierta dosis de cinismo, un estudio interno elaborado por el Partido Popular -un grupo que no es del todo ajeno a la creciente pérdida de credibilidad de las formaciones tradicionales-, advierte de que se está produciendo una «desafección» de los ciudadanos, que «perciben cada vez de manera mayoritaria como problema a los políticos y el Gobierno». Según dicho análisis, cuya conclusión no puede sorprender a nadie que siga el día a día de la vida parlamentaria española, se trata de un dato «preocupante», porque tal desafección puede aupar a grupos populistas en futuras citas electorales.

Aunque el documento no hace mención explícita a los casos de corrupción que han afectado en mayor o menor medida a casi todos los partidos patrios, sí que recoge datos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que confirman el rápido crecimiento de esa desconfianza hacia la clase política. En concreto, se recalca que siete de cada 100 españoles (siempre según la encuesta realizada por el organismo público el pasado diciembre) consideran que el principal problema al que se enfrenta España es la clase política, el Gobierno y los partidos.

A juicio del PP, que quizá no esté demasiado interesado en asumir una realidad que en nada le beneficia, podría tratarse solamente de un «dato conyuntural» derivado de la crisis y del desempleo, así como de la falta de respuesta que los ciudadanos perciben en quienes teóricamente les representan, pero, en todo caso, «se trata de un indicador muy preocupante, porque es el caldo de cultivo perfecto para partidos de corte populista». De ahí que la formación de Mariano Rajoy incida en que es necesario «que se visualice al PP como la gran alternativa ante la recesión y el paro».

A la hora de argumentar por qué merecen la confianza ciudadana, los populares recuerdan los éxitos cosechados en 2009 en Galicia, País Vasco y en las europeas, triunfos que evidencian que «el cambio se está consolidando».

Es más, según su diagnóstico, dentro de solo un año el cambio de ciclo será una realidad «con más de siete puntos de vuelco», porque en 2008 el PSOE ganó las generales por cuatro y en junio de 2009 el PP se hizo con la victoria por más de tres.

También se resalta el barómetro de octubre del CIS, que da al PP su mejor resultado desde abril de 2004 (3,3 puntos de ventaja sobre el PSOE, con un 41 por ciento). Se trata, según los conservadores, «de un gran dato para el PP, a pesar del sesgo -progubernamental- de las encuestas del CIS».

Es más, el documento de Génova recalca que en último año «todos» sus sondeos tienen «una clara desviación a la izquierda»

-con sobrerrepresentación de entrevistados que dicen haber votado al PSOE en las anteriores elecciones-, lo que produce errores «que no se corrigen».

Tal falta de equidad «perjudica principalmente» al PP, a su liderazgo y al proyecto que presentan ante la sociedad. «El mantenimiento de un sesgo a la izquierda de más de ocho puntos explica la mala puntuación que logran tanto Rajoy como la propia labor de la oposición, que no se corresponde, en modo alguno, ni con el sentir ni con la valoración real de los ciudadano», apunta el dossier.

Tal es el argumento de los populares para justificar que el gallego no despegue en las encuestas y, siempre hasta ahora, haya logrado peor calificación que Zapatero, y, en ocasiones, incluso que los líderes de formaciones minoritarias.

Por otra parte, el PP presume de ser el partido que tiene «una mayor fidelidad de voto», ya que, según recoge en su documento, el 82,7 por ciento de sus votantes de generales «volverían hoy a confiar en él», mientras que el PSOE «solo mantiene a seis de cada 10 de sus antiguos incondicionales».

Además, los populares consideran que éste es «el peor momento de Zapatero» y, de hecho, subrayan que cada barómetro es «una bofetada» de los ciudadanos a la confianza en el presidente del Gobierno. Desde las elecciones de 2008, continúa el informe, su imagen y el balance de su gestión han dado un «vuelco total».

De todo ello, los analistas del principal partido de la oposición concluyen que la «responsabilidad» que tiene el PP en este año 2010 es «consolidar la distancia con el PSOE para que el cambio político se haga realidad». Se trata, pues, de fidelizar a los simpatizantes tradicionales e «intentar atraer a una parte de los desafectos del PSOE, que hoy están en la abstención o en otros partidos, especialmente UPyD».