El PP capitaliza el ansia de cambio y aumenta su ventaja hasta el 3,8%

El PSOE, que ahora tendría un 7% menos de votos que en 2008, se aleja por tercer trimestre seguido La falta de trabajo se consolida como la mayor angustia de la ciudadanía española

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A lomos de las cifras del paro y el déficit, el PSOE sigue perdiendo credibilidad entre los ciudadanos, cada día más decididos a cambiar de Gobierno para darle la responsabilidad a un PP que, por tercer trimestre consecutivo, aumenta su ventaja electoral hasta situarse 3,8 puntos porcentuales por delante del partido que lidera José Luis Rodríguez Zapatero.

De hacer caso al último Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), los populares han agrandado la brecha medio punto durante el último trimestre y ya cuentan con una estimación de voto del 40 por ciento, un dato muy similar al que consiguieron los pupilos de Mariano Rajoy en las generales de 2008.

Mientras, el sondeo, con datos de finales de enero, da al PSOE un apoyo del 36,2 por ciento, lo que supone su peor registro desde que gobierna Zapatero y está un punto y medio por debajo de la cifra de octubre, y nada menos que siete con respecto a los resultados cosechados en las últimas generales.

De este modo, la ventaja del PP ha aumentado paulatinamente desde julio de 2009, cuando fue del 1,2 por ciento, en lo que constituyó el primer adelantamiento al PSOE en las encuestas trimestrales del CIS. En octubre la escapada ya alcanzaba los 3,3 puntos como prolegómeno a los actuales 3,8 puntos. Estos datos son todavía más reveladores si se considera que hace sólo un año los socialistas estaban por delante con dos décimas de ventaja.

Los populares también superan al PSOE en el apartado del voto directo. Es decir, cuando se pregunta a los encuestados a qué partido votarían mañana, el 25,3 por ciento optan por la formación conservador frente al 24,6 por ciento que se decanta por Ferraz.

Por debajo de los dos partidos mayoritarios, Izquierda Unida resurge en alguna medida, con una estimación de voto de 6,1 por ciento, un registro al que no llegaba desde 2007.

Cabe recordar que en las generales de 2008 logró solamente un 3,8 por ciento de los sufragios. Eso sí, su actual coordinador general, Cayo Lara, solo es conocido por el 30 por ciento de los encuestados, que le otorgan una pírrica nota de 3 puntos sobre un máximo de 10.

Como cuarta fuerza política de ámbito nacional, también emerge UPyD, a la que se calculaba en enero un respaldo del 4,4 por ciento, medio punto más que en octubre y tres por encima de lo que los resultados que logró en 2008.

CiU no experimenta variaciones y se mantiene en el 3,7 por ciento que marcó hace tres meses (su mejor registro de la legislatura), mientras que el PNV baja tres décimas y se queda en el 1 por ciento, igualando su peor porcentaje de los últimos años. ERC baja dos décimas y continúa en su suelo del 1,3 por ciento.

las notas siguen bajas. Los resultados de intención de voto son bastante extrapolables a la opinión que los ciudadanos tienen de los políticos de modo que el descalabro del PSOE se traduce en un batacazo paralelo de Zapatero, que pierde el primer puesto en la tabla de líderes, superado por la portavoz de UPyD, Rosa Díez, que consigue una nota de 4,08 puntos frente a los 3,98 del líder del PSOE, que nunca había bajado de cuatro puntos (hace solo un año su calificación era de 4,55).

En el tercer lugar figura el secretario general de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, con 3,73, mientras que Mariano Rajoy sigue en cuarta posición, pero con dos décimas menos que hace tres meses y una nota de 3,5 puntos, la más baja de sus años de oposición.

En cuanto a la gestión del Gobierno del PSOE, solo es salvada por el 12,1 por ciento, mientras que un 45,1 por ciento la enjuicia como mala o muy mala.

Al margen de la política, el CIS certifica que el paro continúa batiendo récords y, citado por un 82,7 por ciento de los entrevistados, alcanza su cota máxima desde 1997.

Entre las novedades que depara el estudio del pasado mes, la inmigración se encarama hasta el cuarto puesto en las inquietudes patrias al calor de la polémica por el empadronamiento en Vic. La vivienda, los problemas económicos genéricos y la inseguridad ciudadana también cosechan atención muy destacada.