El PP acusa al Gobierno de romper ‘la caja de pensiones’ con su pacto

Los ‘populares’ recuerdan que en 30 años no se habían producido estas concesiones al País Vasco.

2

Como era de esperar, el nuevo matrimonio entre el PNV y el PSOE, del que saldrán los PGE más austeros en 10 años, no fue del agrado de todos. Desde luego el más feliz fue el presidente Zapatero, que al llegar al Congreso para asistir al debate de totalidad de la Ley de Economía Sostenible -donde el PSOE, junto a PNV y CC, que pidió ayudas al transporte aéreo, tumbó las enmiendas-, fue preguntado si estaba satisfecho con el pacto, a lo que respondió con un escueto sí. Acto seguido, se le interrogó sobre si el acuerdo va a romper la caja única de la Seguridad Social, como denuncia el PP, a lo que se limitó a comentar: «No, por favor». Estas explicaciones tan tibias fueron aprovechadas por los populares para acusarle, entre otros calificativos, de «desleal».

Así le tildó la portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, que aseguró que el traspaso de las políticas activas de empleo al País Vasco rompe la caja de las pensiones y el principio de la igualdad y solidaridad entre españoles. «Estos PGE nos van a salir muy caros -pensiones e impuestos-», añadió. También resaltó que este pacto «elimina de un plumazo» la posición que el PSOE ha venido manteniendo los últimos 30 años -«Ni Aznar ni González tocaron la caja»- y todo, en su opinión, para que Zapatero se mantenga en la Moncloa.

En cuanto a si esta alianza podría afectar al acuerdo de gobernabilidad que suscribieron PSE y PP, Sáenz de Santamaría aseguró que el dirigente socialista había traicionado al lehendakari Patxi López, pero que los populares no lo harían, y que le trasladarían su «preocupación» al respecto. Y vaya si lo hicieron porque, paralelamente, en el Parlamento regional, el líder de los populares vascos, Antonio Basagoiti, le pidió a López que explique el acuerdo y si hay alguna negociación más, a lo que obtuvo la callada por respuesta.

No obstante, el meollo de las disputas se encontraba en la sagrada caja única. El Gobierno negó de modo tajante este extremo, empezando por la ministra de Economía, Elena Salgado, y terminando en el secretario de Estado de Seguridad Social, Octavio Granado, que avanzó que la partida de bonificaciones sale de los PGE y no merma los ingresos de la Seguridad Social.

Con la sombra de la huelga general encima, el Ejecutivo central intenta por todos los medios calmar la incertidumbre y el rechazo -fue furibundo el de la Cepyme- que ha provocado su propuesta. Así, el secretario de Estado de Cooperación Territorial, Gaspar Zarrías, adelantó que el acuerdo alcanzado con el PNV abre un nuevo camino por el que podrán circular otras comunidades autónomas, que también podrán solicitar la transferencia de la gestión de las bonificaciones empresariales.

Esto supone que podrán hacerlo aquellas que han pasado al Estatuto de segunda generación, como Cataluña, Andalucía, Baleares, la Comunidad Valenciana, Aragón y Castilla y León, así como las que vayan modificándolo. «No hay ningún tipo de discriminación o favoritismo», señaló.

Otra forma de apagar posibles incendios y envidias regionales fue el anuncio del vicepresidente tercero, Manuel Chaves: los PGE contarán con una partida adicional de 1.200 millones de euros para los ayuntamientos, lo que supone un incremento del 9 por ciento con respecto a 2009.

Asimismo, Chaves, que sostuvo que «lo que está en juego es la recuperación», incidió en que ahora «no es el mejor momento» para abordar el nuevo sistema de financiación local, a lo que añadió que el objetivo del Gobierno es «alcanzar un déficit del 3 por ciento», motivo por el cual «no se puede aumentar».

Por su parte, los secretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, exigieron «mayor transparencia» al Ejecutivo. El primero expresó su temor de que el acuerdo «pueda resentir la autonomía financiera de la Seguridad Social por la introducción de elementos de ruptura de la caja única».

Egibar mete en el ‘saco’ la ‘paz vasca’.- El PNV volvió a demostrar ayer que tiene dos caras. El portavoz del PNV en el Parlamento vasco, Joseba Egibar, advirtió de que la «pacificación y normalización de Euskadi está en la mesa de negociación» de cara a las conversaciones con el PSOE sobre los PGE. Además, afirmó que las demandas que plantearán en materia de autogobierno durante dicho proceso no suponen el abandono del objetivo del derecho a decidir y del cambio del marco jurídico político del País Vasco.

Además, precisó que la postura de los socialistas no responde a que a Zapatero le haya afectado «una furia de desarrollo autonómico», sino a su propia situación de «debilidad» parlamentaria.