El Partido Popular apoyará cualquier opción para sacar a Bildu del poder

Un sector del PSOE propone usar mociones de censura para echarle de las instituciones

La cuerda democrática de Bildu se va tensando más y más, y sin motivo aparente, salvo, quizás, el de la chulería y el de enaltecer los ánimos de los asesinos. Las palabras del pasado viernes del diputado general de Guipúzcoa, Martín Garitano, en las que afirmaba que las víctimas de ETA en Cataluña merecían un respeto mayor, y que los atentados en esa región fueron «más que un error», pueden costarle muy caras a él y al partido que representa, que busca desesperadamente poder concurrir a las elecciones del 20-N fagocitando a Aralar -ahora se habla de ERC, según denunció el PNV-. Y es que el PP instó ayer al resto de formaciones a que echen a los abertzales de las instituciones al precio que sea, mientras los jueces estrechan su cerco sobre los batasunos.

De hecho, la Fiscalía de la Audiencia Nacional anunció que está vigilando las intervenciones públicas del ex directivo de Egin, por si durante las mismas hiciera declaraciones que pudieran constituir un delito tipificado en el artículo 578 del Código Penal.

Así, las fuentes consultadas señalaron que, aunque las afirmaciones del pasado viernes de Garitano «quizás podrían encuadrarse» en la vertiente de menosprecio o humillación de las víctimas del terrorismo, es jurídicamente discutible que concurran en ellas los elementos necesarios para merecer reproche penal.

Pese a que sea difícil que se materialice el rechazo jurídico, el de los partidos mayoritarios ha sido general, comenzando por el presidente del Senado, el socialista Javier Rojo, que insinuó la posibilidad de presentar una moción de censura en las Juntas Generales de Guipúzcoa, una opción que sería bien vista por Génova. Eso sí, desde la cúpula del PSE-EE no se ha hecho, ni mucho menos, ofrecimientos de este tipo, lo cual subraya la debilidad del Ejecutivo vasco, que se limitó a pedir explicaciones al ex periodista, así como el doble juego de Ferraz.

El lehendakari, Patxi López, que ha unido a la causa de la pacificación al donostiarra Odón Elorza, opinó que, con sus palabras, Garitano «abandonó de forma radical todos los valores democráticos, para lanzar exabruptos arrogantes e hirientes» que parecían totalmente superados.

Más contundente se mostró el portavoz del PSE-EE en el Ayuntamiento de San Sebastián, Ernesto Gasco -que se negó a acudir al polémico almuerzo con el alcalde Izagirre, en el que éste se hizo una foto brindando con dos concejales populares-, que reclamó «un acuerdo global con el PNV y el PP para que todas las instituciones guipuzcoanas sean gobernadas desde el sentido común».

Desde Sabin Etxea, su grupo en las Juntas Generales de Guipúzcoa, solicitó la comparecencia urgente de Garitano para que aclare qué quiso decir, y opinó que éste «todavía no reconoce abiertamente que los derechos humanos son universales e inalienables».

En cambio, la abogada y representante de la izquierda abertzale Jone Goirizelaia, que urgió a legalizar Sortu, indicó que se está creando una «polémica» en torno a las víctimas del terrorismo por parte de «agentes políticos», que quieren «utilizar» esta cuestión para «justificar su inmovilismo».

Desde la polémica formación independentista no ha habido comentarios, y solo parece que se preocupan en arrancar del País Vasco todo lo que huela a español. Así, la concejala de Cultura de San Sebastián, Nerea Txapartegi, comentó que intentarán borrar de las fiestas las corridas de toros.

FuenteAgencias  San Sebastián
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