El juez mantiene la pena de 18 años de prisión para Porto y Basterra

El auto señala a la madre como única culpable de asfixiar a la menor.

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El Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSJG) emitió ayer una sentencia en la que desestima los recursos presentados por Alfonso Basterra y Rosario Porto y confirma la condena a 18 años de prisión para cada uno que determinó la Audiencia Provincial de A Coruña por el asesinato de su hija Asunta.

La sentencia, cuya vista de apelación se celebró el pasado 23 de febrero, avala los hechos recogidos como probados en el auto original del juez Jorge Cid Carballo, excepto en el punto que se refiere a la participación directa de Alfonso Basterra en la muerte de la niña.

De hecho, introduce una modificación en los hechos probados según la cual fue Rosario Porto la única culpable de asfixiar a su hija Asunta, aunque determina que esto lo hizo “en ejecución del plan preconcebido” con Alfonso Basterra para acabar con la vida de la menor.

Aún así, y tras desestimar las irregularidades alegadas por las defensas de los padres, indica que la pena que cabe imponer a Basterra por este caso es la misma que a Porto, 18 años de prisión por asesinato con agravante de parentesco y abuso de superioridad.

El TSJG admite en el escrito que “se carece de una prueba directa acerca del acto punible”, algo que ocurre “en la mayoría de los casos”, pero concede plena validez a las pruebas indiciarias existentes.

El análisis, apunta la sentencia, lleva a “corroborar los hechos declarados como probados por los jueces jurados” a excepción de la participación directa de Basterra. “Entendemos que el concreto y material acto de la asfixia lo perpetró Porto Ortega, si bien inferimos también que Basterra Camporro es asimismo autor del delito”, recoge el escrito.

El auto califica la sentencia de la Audiencia de “coherente” y considera que las pruebas practicadas en sala “suministran los hechos básicos probados de contenido incriminatorio de los que fluyen con naturalidad las conclusiones obtenidas por los jurados”.

Entre otras cuestiones, menciona la adquisición en “grandes cantidades” de Orfidal, los episodios en los que profesores dijeron haber visto mareada a la niña con conocimiento de ambos padres y las declaraciones de la propia menor a una profesora, a la que dijo que llevaba “dos días durmiendo” y que su madre le había dado “unos polvos blancos”.

El día de la muerte, el 21 de septiembre de 2013, “comieron los tres juntos en el piso de Basterra” en torno a las tres, y permanecieron allí hasta pasadas las 17,00 horas. “Un rato después, es vista en compañía de su padre por una amiga”, indica la sala de lo Civil y de lo Penal del TSJG.