El aumento de la esperanza de vida en España se ralentizó con la crisis

Pese al menor crecimiento, continúa entre los países con una media más alta en el mundo.

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Un informe internacional publicado en la revista ‘The Lancet’ analiza la evolución de las tasas de esperanza de vida a nivel mundial y por países en los últimos 25 años, y muestra como en España ha crecido a un menor ritmo que otros países, ilustrando incluso una estabilización durante los años de la crisis. Además, aunque los hombres han mejorado mucho, las mujeres siguen viviendo más.

El trabajo, financiado por la Fundación Bill y Melinda Gates, muestra como en términos generales la esperanza de vida a nivel global ha mejorado en 6,2 años de media desde 1990 a 2013, pasando de los 65,3 a los 71,5 años de media en este periodo.

España está muy por encima de la media, ya que ha pasado de una esperanza de vida media de 77 años en 1990 a los 81,7 años de 2013, 4,7 años más, y se sitúa en la décimotercera posición de una clasificación que encabeza Andorra (83,9 años de media) seguida de Japón (83,3), Islandia (82,8), Suiza (82,7), Israel y Chipre (82,2), Malta e Italia (82,1), Singapur (81,9) y Suecia (81,8).

Además, el trabajo muestra como la esperanza de vida ha crecido desde 1990 más en los hombres (5,7 años) que en las mujeres (3,8 años) pero, pese a todo, ellas siguen viviendo más (84,4 años, frente a los 78,9 años de los hombres).

Sin embargo, entre todos los países evaluados España ocupa el puesto 49 de los países que más han crecido, “un puesto más bajo que la mayoría de países desarrollados”, según los autores del estudio, que destacan que está por debajo de países con menor riqueza como Líbano o Serbia.

El director de Investigación del Parc Sanitari Sant Joan de Déu (Barcelona), Josep María Haro, uno de los autores del estudio, reconoce que no debe preocupar que otros países hayan alcanzado o superado a España, ya que partía de cifras muy altas.

De hecho, según apunta Alberto Ortiz Arduan, vicedecano de Investigación en la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid, “es esperable que los avances sean cada vez más lentos al acercarse a determinada edad”.

No obstante, este experto cree que España “todavía tiene margen para mejorar” y reconoce que el estudio muestra como el crecimiento de la esperanza de vida se ha ralentizado durante los últimos diez años, coincidiendo con la crisis económica. En comparación con 2005, la esperanza de vida apenas ha crecido poco más de un año (de los 77 a los 78,9 años en hombres, de los 83,7 a los 84,4 años en mujeres).

Y teniendo en cuenta el anterior informe, que incluía datos de 2010, se observa como entre ese año y 2013 la esperanza de vida aumentó en 0,19 al año en hombres y un 0,07 al año en mujeres, pasando de los 78,4 y 84,2 años de media a los 78,9 y 84,4 años. Un ritmo más lento que el registrado entre 2005 y 2010, cuando la esperanza de vida aumentó un 0,27 al año en hombres y un 0,09 al año en mujeres; o entre 1990 y 2010, cuando creció a un ritmo de 0,25 al año en hombres y un 0,21 al año en mujeres.

“Puede haber un impacto de la crisis, pero habrá que confirmarlo en posteriores series”, según Ortiz, algo en lo que también coincide Haro, que cree necesario contar con más datos para ver si se debe a una variación estadística “o a que la crisis ha propiciado un empeoramiento de la salud”.

Por otro lado, el informe también analiza las diferencias entre esperanza de vida y el número de años vividos con un buen estado de salud. De este modo, en términos globales la esperanza de vida saludable al nacer aumentó un poco menos en el mismo periodo de estudio, pasando de los 56,9 años de media en 1990 a los 62,3 en 2013, 5,4 más.

La esperanza de vida saludable tiene en cuenta no solo la mortalidad, sino también el impacto de enfermedades no mortales, y sintetiza los años vividos con discapacidad y los años perdidos por muerte prematura. Y en este caso, España se encuentra en una mejor posición y cierra, con 70,1 años de media, el ‘top ten’ mundial que lidera Japón con 73,4 años, seguido de Singapur (72,1), Andorra (71,7), Islandia (70,9), Chipre (70,7), Israel (70,6), Francia (70,4), Italia (70,3) y Corea del Sur (70,2).

“Se vive más y con más salud», defiende Haro, que reconoce que el hecho de que la esperanza de vida saludable aumente con mayor lentitud que la global es una muestra de que “nuestro sistema es mejor luchando contra la mortalidad que con la discapacidad”.