El Prado recupera la sala de descanso de los Reyes en el siglo XIX

El que fuera el salón privado dentro de la pinacoteca para la monarquía hasta 1865 vuelve a cobrar vida con todo su realismo en ‘El Gabinete de descanso de Sus Majestades’

73

La que fuera la sala privada del Museo del Prado para la monarquía hasta 1865, lugar de descanso de los diferentes monarcas españoles desde la apertura de la pinacoteca en 1819, ahora vuelve a vivir aquellos momentos con casi todo su realismo, lo que ha obligado a incluir el retrete de Fernando VII.

‘El Gabinete de descanso de Sus Majestades’ es el nombre de esta exposición que hasta el próximo 24 de noviembre se podrá visitar en la sala 39 del Museo del Prado, un espacio que recupera en “gran medida” las mayoría de pinturas que colgaron en ella desde 1828, un total de 44 de las 54 que había en origen.

“Esta sala era de un uso casi exclusivo de monarcas, sus pinturas no aparecían en los catálogos y no estaban a la vista de los visitantes”, explicó el comisario de este proyecto creado con motivo del bicentenario del Prado, el conservador Pedro J. Martínez.

En concreto, esta sala en la que cuelgan pinturas como la “Jura de Fernando VII como príncipe de Asturias”, de Luis Paret (1791), o el retrato de Carlos III, de Antón Rafael Mengs (1765), está ubicada en la primera planta del museo y fue creada en 1828 para el descanso del monarca Fernando VII y de sus familiares.

Llamar la atención

“En toda sala de descanso es imprescindible un retrete”, destacó Andrés Úbeda, director adjunto de Conservación e Investigación de la pinacoteca nacional haciendo referencia a la salita anexa a la sala principal, el emplazamiento original de esta zona destinada a la higiene familiar, y donde está el retrete auténtico que en 1830 realizó Ángel Maeso para el rey: el “único mueble original” que se conserva de esta época, destacó.

Pero si ‘El Gabinete de descanso de sus majestades’ es también para los responsables uno de los proyectos más destacados del bicentenario es porque entre las “necesidades” de esta efeméride estaba la de “evocar” cómo era el museo en su nacimiento así como “llamar la atención” sobre la Colección Real, su “núcleo fundacional”, en palabras de Úbeda.

Y para ello, consideran que no solo era importante contar con el contenido, sino también rememorar el continente.
Así, describió el comisario de la muestra, han pintado las paredes de color cereza, el que se utilizaba para las “colecciones palatinas”, y se han colocado los cuadros en su disposición original, por lo que todas las paredes han quedado cubiertas de lienzos.

“Esto ha sido uno de los principales problemas —reconoció por su parte Martínez— y para que todo el público pueda ver los cuadros hemos tenido en cuenta la iluminación de la sala y el cabeceo de las obras”.

Según concluyeron, el retrato de la familia de Carlos IV de Goya, expuesto actualmente en la sala 32, era uno de los que también se encontraban en esta sala de descanso, pero debido a sus dimensiones no se ha trasladado.

Además del espacio físico, la muestra cuenta con recorridos virtuales que se podrán hacer en la misma sala y una experiencia inmersiva de realidad virtual.