El papa Francisco pide escuchar “el grito de los que piden justicia”

El Pontífice lidera una cumbre histórica contra los abusos sexuales a menores en la Iglesia

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El papa Francisco (i) durante la inauguración de la reunión para la protección de menores en el Vaticano. / EFE
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Ayer arrancó en la Ciudad del Vaticano una cumbre histórica para luchar contra la pederastia dentro de la Iglesia y combatir el silencio y el encubrimiento de este tipo de delitos de abusos sexuales contra menores que desbordó a la Iglesia católica tras miles de denuncias a lo largo y ancho del planeta.

El Papa Francisco encabezó este encuentro histórico ante 190 altos cargos eclesiásticos, incluidos los presidentes de las conferencias episcopales en todo el mundo. El sumo Pontífice pidió a los participantes de esta cumbre inédita “que se escuche grito de los pequeños que piden justicia”. “El Pueblo de Dios nos mira y espera no simples y obvias condenas sino medidas concretas”, consideró en una breve alocución.

Asimismo, instó a los presentes a discutir con sinceridad: “Discutamos juntos, de forma sincera y profunda cómo afrontar este mal que aflige a la Iglesia y a la humanidad”.
Finamente pidió que el Espíritu Santo le ayude a “transformar este mal en una oportunidad de responsabilidad y purificación”. Y concluyó: “Que la Virgen nos ayude a intentar curar las graves heridas que el escándalo de la pedofilia ha causado en pequeños y en creyentes”.

La Iglesia se juega su credibilidad ante 1.300 millones de fieles. Y es que se habla de cifras escandalosas. Hay quien apunta a que podría haber sido abusados hasta 100.000 menores. Aunque no hay datos oficiales, el Vaticano ha admitido estar desbordado por las numerosas denuncias de pederastia que sigue llegando. Se dice que hay entre 3.000 y 6.000 casos que aún están aparcados a falta de recursos y de personal para poder investigarlos.

Desde Alemania a Australia; desde Irlanda hasta Estados Unidos o Chile, miles de denuncias han dejado en evidencia la impunidad y el silencio con el que han actuado centenares de religiosos pederastas y sus superiores que han tapado los abusos, muchas veces por temor al escándalo pero dejando desprotegidos a los más vulnerables.

El Papa Francisco, no sólo dio visibilidad al problema, se ha propuesto impulsar un cambio de mentalidad en la Iglesia, apostando por una mayor responsabilidad y por acabar con los encubrimientos.

Francisco pretende implantar un protocolo de actuación común en todos los obispados del mundo. Según estimaciones de las asociaciones de víctimas (con datos de comisiones de investigación estatales y eclesiales), podrían ser entre 50.000 y 100.000 menores los que han sufrido maltrato físico y sexual en instituciones católicas en el mundo. En España, ni la Conferencia Episcopal ni el Estado recopilan esta información.

Las sesiones de trabajo de la cumbre antipederastia del Vaticano comenzaron ayer y en todas ellas estará presente Francisco. También habrá diez mujeres en representación de las órdenes religiosas femeninas, además de dos funcionarias del Vaticano. En total participarán 190 participantes. Además, acudieron algunas víctimas que contaron en primera persona su historia de abusos y han pedido el fin de las políticas de encubrimiento ante estos casos.

Relatos sobre los abusos

“Los que quieran seguir encubriendo, que se vayan de la Iglesia”, pidió el primero de ellos al tiempo que ha instado a los presentes a creer, respetar, cuidar y reparar a las víctimas. El resto de relatos fueron en esta misma línea y exigieron el castigo para los culpables. Han pedido en esta audiencia que lleven a cabo “actos firmes que realmente pongan en su lugar al perpetrador”.

El sacerdote Hans Zollner, uno de los principales organizadores de la cumbre, adelantó la semana pasada que el encuentro girará en torno a varios temas centrales: la responsabilidad de los obispos, la rendición de cuentas, la mejora de los procedimientos y la transparencia.

Además, ante el encubrimiento por parte de las jerarquías que se han probado en muchos casos como en Boston (EEUU), Irlanda, Ballarat (Australia) o Chile, gran parte de los trabajos tendrán como objetivo enseñar a los obispos los métodos y procedimientos que tienen en su mano para denunciar estos delitos. De hecho, tal y como dijo Zollner, no se trata tanto de cambiar las reglas, como de maniobrar: “un cambio de actitud”, pues las reformas que dispuso Benedicto XVI en 2001 y en 2010 “no bastan por sí solas para tratar estos casos”.

De esta manera, puso el ejemplo de la desilusión que ha generado entre los católicos de EEUU los recientes casos de pederastia como el del excardenal estadounidense Theodore McCarrick o el informe de la Corte Suprema de Pensilvania, que reveló que más de 300 sacerdotes abusaron de niños durante las últimas siete décadas. También se refirió a las revelaciones de la Iglesia católica alemana que documentaron que entre 1946 y 2014 se contabilizaron un total de 3.677 casos.