El líder de los Miguelianos asegura que su acusación se basa en un montaje

Miguel Rosendo descarta ser el autor de un delito sexual continuado con prevalimiento hacia una seguidora de la Orden de San Miguel Arcángel, asociación creada por él

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El fundador de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, los conocidos Miguelianos, Miguel Rosendo, negó ser autor de un delito de abuso sexual continuado con prevalimiento y penetración hacia una seguidora de la citada asociación, por el que la Audiencia Provincial de Pontevedra le condenó a nueve años de prisión. Por ello, anunció un recurso de casación ante el Tribunal Supremo, a través de la abogada que se encargará de su preparación, la letrada Beatriz Seijo.

En una rueda de prensa de más de hora y media, Miguel Rosendo, absuelto del resto de acusaciones que pesaban sobre él —asociación ilícita, contra la integridad moral, coacciones y contra la libertad sexual, entre otros, y por los que la Fiscalía pedía 66 años de cárcel y la acusación particular 85 años— defendió su inocencia y tildó de “mentira” el relato de hechos por el que ha sido condenado.

“Son mentira y me voy a defender”, manifestó en alusión al recurso de casación que presentará. Lo hará, según expuso, por su “dignidad”, la de su familia y la de “esas benditas mujeres y hombres”, según añadió en alusión a las personas que integraban la Orden.

Cristiano católico

“No he abusado sexualmente de nadie”, insistió también el que se definió como “un obrero” dentro de su labor como “cristiano católico”. De este trabajo, avanzó su disposición a seguir llevándolo a cabo para ayudar “al prójimo”. Con todo, matizó que no sabe si volverá a restaurar la Orden y precisó que ahora centrará su “lucha” en demostrar su “inocencia”.

Arropado, entre otros, por la letrada Beatriz Seijo y por los sacerdotes Juan Luis Castón y Eduardo Lostau, Miguel Rosendo, visiblemente emocionado, pidió “perdón” a la Iglesia. “Por salir en todo este juego falso y lleno de mentiras”, a su juicio y también de los curas que le han acompañado, producto de “un montaje” que han vinculado con “ciertos hombres de la Iglesia”.

Así, Eduardo Lostau acusó a éstos de haber actuado de “mala fe” para “destruir” a Miguel Rosendo. “Era un capital muy jugoso”, expuso, a su vez, la letrada en referencia al número de personas que formaban parte de la Orden ante la pregunta de los posibles motivos de este “montaje a nivel eclesial”, como lo que definió Eduardo Lostau.

“Se inventó una secta con un fin personal”, expuso a su vez el sacerdote Juan Luis Castón, quien, como el fundador de la Orden, denunció “un abandono total” hacia ellos por parte de “hombres de la Iglesia”. En particular, ha citado al obispo de la diócesis de Tui-Vigo, Luis Quinteiro; al obispo emérito José Diéguez y al arzobispo de Madrid, Carlos Osoro.

“Quiero hablar cara a cara con estos obispos y que me digan lo que no fueron capaces de decirme en su momento, la red que nos echaron encima sin decir la verdad”, manifestó Miguel Rosendo. En su intervención, aprovechó también para responder a los padres que ejercieron la acusación particular. “Nunca he apartado a sus hijos de ellos”, les dijo.

La sentencia

Sobre la sentencia, la abogada Beatriz Seijo insistió que “deja claro” que la Orden y Mandato San Miguel Arcángel “no es una secta”. “Y que no hubo entregas de dinero de manera controlada”, subrayó sobre los presuntos delitos de apropiación indebida y estafa, que no han sido apreciados en la sentencia, contra la que cabe recurso al no ser firme.

Por ello, avanzó que pedirán el “alzamiento del embargo de bienes” de Miguel Rosendo. Por otra parte, también recordó que “no hay responsabilidad civil” porque la víctima del delito de abuso sexual que estima el fallo “no pidió resarcimiento económico”.

De su testimonio, expuso que la sentencia considera que “entre el 80 y el 90% de su relato no ha sido creíble”, cuestión que, según manifestó, centrará su recurso. Además, recordó que esta mujer no formaba parte de la acusación particular. “Pero la maquinaria jurídica la arrastró al proceso judicial”, apostilló.

“De las cuatro presuntamente abusadas, tres han mentido de manera aberrante”, señaló la letrada tras la absolución de Miguel Rosendo de los demás delitos. Tanto éste como la abogada aprovecharon también su comparecencia para insistir en que la Orden era “una asociación amparada y tutelada por la Iglesia Católica”.

Finalmente, la letrada, que se mostró plenamente confiada en que Rosendo continúe en libertad hasta que se resuelva el recurso, admitió que, con el fallo judicial, la Orden de su defendido está “limpia”, pero “destruida”.