El hombre que roció a su mujer con gasolina acepta tres años de cárcel

El procesado, acusado de maltratar a su esposa de forma continuada y que amenazó a la víctima con quemarla delante de sus hijos declara que “no tuvo intención de matarla”

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El acusado de maltratar a su esposa de manera continuada y a la que en agosto de 2017 roció con gasolina mientras sostenía un mechero en la mano y la amenazaba delante de sus hijos menores ha aceptado los hechos que se le imputaban y una pena de tres años de prisión, dos por el delito de amenazas graves y uno por maltrato continuado. El procesado, en prisión desde el momento de los hechos, declaró que “no tuvo intención de matarla”.

Así lo hizo tras llegar las partes a un acuerdo en el que se establece además el pago de 3.000 euros más las costas, así como tres años de alejamiento de la víctima y cinco años de inhabilitación para ejercer la patria potestad de sus dos hijos menores.

El acusado ya ha cumplido un año y medio de prisión por lo que en agosto podrá pedir ya permisos y el tercer grado. La defensa de la víctima pedirá que se le coloque a la misma una pulsera telemática ante el “miedo que siente de su agresor”.

Según explicó a los medios la letrada de la acusación particular, Bibiana de la Puente, se ha optado por el acuerdo y la no celebración de juicio al decidir el Fiscal modificar su calificación del delito de tentativa de homicidio por uno de amenazas graves, ya que “en ningún momento se manifiesta que el acusado llegase a encender el mechero”.

Los hechos sucedieron el día 7 de agosto de 2017, cuando el procesado y su mujer se encontraban en el domicilio que compartían en Villaviciosa, estando presentes los dos hijos menores de edad del matrimonio. En ese momento el procesado exigió a la víctima que le entregara una determinada cantidad de dinero, que ella no le pudo dar y le intentó decir que no lo tenían. Esa explicación de la mujer enfadó notablemente al procesado, quien en un tono muy elevado y violento comenzó a discutir con ella, dándole una patada en su nalga izquierda.

Fue entonces cuando el hombre cogió un bidón de gasolina que le derramó por encima a la mujer, al tiempo que sostenía un mechero en la mano y le decía “cállate, que quemamos todos”.

La mujer se dirigió entonces al baño para mojar la ropa con agua mientras que él insistía en que “iba a hacerlo, que no le importaba nada”. Finalmente, la víctima logró entrar al baño y mojar sus ropas, tras lo cual se refugió en la habitación de sus hijos hasta el día siguiente, que recogió sus cosas y abandonó el domicilio.

Mucho miedo

Pero esa no era la primera vez que la víctima sufría los malos tratos por parte del acusado, que ya tenía antecedentes por maltratar a otra pareja anterior.

“Mi defendida tiene mucho miedo. Sufrió maltrato físico y psicológico desde el inicio de la relación y sólo una vez presentó denuncia pero la retiró por miedo. Él le decía que si denunciaba le quitaría a los niños”, explicó la letrada, que narró que su defendida ni siquiera fue quien decidió presentar la denuncia por ese último y grave episodio.

Así, indicó que fue al día siguiente de suceder los hechos cuando el menor de los niños, de cinco años, le dijo a su abuelo lo que había ocurrido. En ese momento, su hermano, de sólo seis años, “le recriminó que se chivase a su abuelo porque por hacerlo podían quitarles a su madre”.

Desde la defensa interesarán la suspensión vitalicia de la patria potestad al condenado cuando se resuelva el procedimiento de divorcio, aún pendiente, y la colocación de una pulsera para impedir que el hombre se acerque a la víctima porque “le conoce bien y la mujer sabe que él puede ir a por ella”.