El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. / EFE
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El Gobierno da por fracasada la negociación con los partidos independentistas, después de que hayan rechazado la última propuesta del Ejecutivo, que accedía a crear una mesa de partidos extraparlamentaria coordinada por un relator y en la que se sentaran, además de los partidos representados en el Parlament, miembros del PSOE y Podemos, como querían los independentistas.

En rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, la vicepresidenta, Carmen Calvo, explicó que la negociación con los independentistas “encalla” por la insistencia de estos en dirigir la negociación sobre una salida política a la crisis de Cataluña hacia el derecho de autodeterminación, una opción que, aseguró la vicepresidenta, “este Gobierno no aceptará nunca” porque la salida política para Cataluña ha de estar “en el marco propio de la democracia”.

“No es aceptable sentarnos a hablar de un referéndum de autodeterminación. El Gobierno tiene el deber de mantener el orden constitucional”, subrayó.

Constitucionalismo

No obstante, el Ejecutivo nunca se ha mostrado dispuesto a entrar a negociar esa cuestión, pero no impedía a los independentistas que, en las reuniones con el Gobierno, pudieran hablar de su aspiración a que se les reconozca algún día ese derecho de autodeterminación, un comentario que siempre encontraba la misma respuesta por parte del Ejecutivo: no, porque ese derecho no cabe en la Constitución.

De hecho, en el propio documento distribuido ayer por el Gobierno para que la ciudadanía conozca hasta dónde estaba dispuesto a llegar el Gobierno en su diálogo con el independentismo en busca de una solución política para Cataluña se dice que en la mesa de partidos “cada uno de los participantes planteará sus propuestas de resolución y proyecto político, con total libertad”.

La asunción por parte del Gobierno de que la negociación ha llegado a un punto muerto, y por tanto es mejor darse un tiempo, no quiere decir que el Ejecutivo rompa el diálogo con las formaciones independentistas.

“La sociedad catalana es mayoritariamente defensora no sólo de la convivencia a través del diálogo y del respeto, sino que no es independentista”, por lo que cuando los partidos independentistas “en algún momento piensen que hay que seguir trabajando”, entonces el Gobierno estará dispuesto también a “seguir trabajando” dentro del marco de diálogo que ha ofrecido.

“¿Vamos a parar como gobierno a que el diálogo sobre estas bases tenga algún día posibilidad? Pues mire, no, pero de momento lo que no tiene ningún sentido es que la sociedad piense o no tenga las claves claras de lo que el Gobierno procura cada día, y es literalmente escucharlos”, explicó dos días antes de la manifestación que PP, Ciudadanos y Vox promueven mañana en Madrid contra el Ejecutivo.

En este sentido, remarcó que todos los ciudadanos de este país durante estos años han escuchado las peticiones que reclamaban a los políticos: “hablen, hablen, dialoguen, siéntense, siéntense, procuren, procuren”. “Pues nosotros lo hacemos, y lo hacemos claramente ofreciendo estas posibilidades”, justificó Calvo.

La vicepresidenta insistió en definir como “bastante razonable” la oferta del Gobierno y justificó la constitución de una mesa de partidos porque ni en el Parlament ni en el Congreso ha dado frutos los canales previstos.

Calvo ha acusado a los partidos conservadores de no haber ayudado en la Comisión de estudio sobre la actualización del Estado autonómico promovida por el PSOE.