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El Consejo de Ministros decidió ayer cambiar la denominación oficial del aeropuerto de Barcelona-El Prat, que pasará a incluir el nombre de Josep Tarradellas, presidente de la Generalitat en el exilio y a quien el primer Gobierno de Adolfo Suárez restableció su legitimidad, según confirmaron fuentes del Ejecutivo.

La fórmula que se empleará en el cambio de nombre será la misma utilizada para el aeródromo de Madrid, que pasó a denominarse Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas en homenaje al expresidente fallecido en 2014.

El Ejecutivo subraya que el cambio de nombre del aeropuerto de El Prat constituye una medida “cargada de simbolismo” y que pretende subrayar la voluntad del Gobierno en favor del diálogo como vía de solución al problema existente con el independentismo catalán. La idea es iniciativa del Gobierno, si bien las fuentes no pudieron atribuir a una persona en concreto la propuesta.

Tarradellas, que emigró a Francia terminada la Guerra Civil, fue presidente en el exilio de la Generalitat desde 1954 a 1977. Llegó al cargo como consecuencia de la dimisión por motivos de salud de Josep Irla. Político de Esquerra Republicana de Cataluña, llegó a ser secretario general y presidente de la formación.

Célebres son sus palabras asomándose al balcón del Palacio de la Generalitat tras su regreso al país, el 23 de octubre de 1977, cuando gritó a la multitud congregada: “¡Ciutadans de Catalunya, ja sóc aquí!” (“Ciudadanos de Cataluña, ya estoy aquí”).

Asimismo, el Consejo de Ministros aprobó una declaración de reparación y reconocimiento a favor del ex presidente de la Generalitat de Cataluña Lluís Companys y proclamó de forma “pública y solemne la restitución de la plena dignidad” del dirigente político.

Reparación

La ministra portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, y la ministra de Política Territorial, Meritxell Batet, explicaron en rueda de prensa que este acuerdo amplía el que ya tomó el Gobierno en 2010, cuando ya reconoció la figura del político. Batet subrayó que entonces la familia solicitó que una “reparación” más amplia y contundente, especialmente, el reconocimiento de que fue asesinado.

El Gobierno se apoya en la Ley de Memoria Histórica para aprobar esta declaración, “atendiendo a la trayectoria vital y política” del presidente catalán, a las “ominosas circunstancias en que se produjo su muerte” y a las varias declaraciones e iniciativas parlamentarias favorables a la reparación y el reconocimiento personal de quienes fueron represaliados en la guerra civil y el franquismo, en particular, Lluís Companys i Jover.

Lluís Companys fue presidente de la Generalitat de Cataluña de 1934 a 1940, líder de Esquerra Republicana de Cataluña y ministro de la Marina de España en 1933. Tuvo que exiliarse durante la Guerra Civil a Francia, pero fue capturado y sometido a un consejo de guerra.

Tras el consejo, Franco dio el “enterado” a su sentencia de muerte y fue fusilado al alba el 15 de octubre de 1940 en el castillo de Montjuic (Barcelona).