El forense afirma que las heridas fueron causadas por un cuchillo

El médico sostiene que la versión de la acusada del asesinato de su marido no cuadra porque se encontraron heridas incisas y demasiado rectas para ser causadas por un animal

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La acusada se enfrenta a 25 años de prisión por un delito de asesinato.
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El médico forense que practicó el levantamiento del cadáver y la autopsia al hombre presuntamente asesinado en Cala Millor en 2016 sostuvo tajantemente ayer que la versión de la acusada “no cuadra”, entre otros motivos, porque encontraron heridas “incisas” y “demasiado rectas” para ser producidas por un animal, en las que parece que intervino “un cuchillo afilado y de sierra”.

“¿Los perros saben manejar un cuchillo? No”, así se expresó el médico, que declaró como perito en la cuarta sesión del juicio. En el banquillo se sienta una mujer rusa de 49 años, acusada de matar a su marido, de unos 70, presuntamente cortándole trozos de carne y dándoselo de comer a sus perros. La Fiscalía pide para ella 25 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento.

En la primera sesión del juicio, la acusada sostuvo que fue uno de sus perros quien atacó espontáneamente a su esposo. Contó que cuando el animal se abalanzó sobre el anciano, ella trató de interponerse y metió a su marido en el dormitorio para después encerrar al perro en el baño. Sin embargo, según su relato, el hombre abrió la puerta antes de que pudiera encerrar al can y el perro se lanzó sobre él.

El médico forense rechazó esta versión. Según expuso, las manchas de la cama confirman que el hombre estuvo sobre el colchón, con los brazos tendidos sangrando abundantemente.

Una mancha en el cabecero apunta a que apoyó un brazo sobre la madera. Pero el médico sostuvo que la víctima no pudo abrir la puerta del dormitorio por sí mismo, como contó la acusada, porque al tener los músculos desgarrados, no podría accionar el tirador.

También era “difícil” que pudiera “tener fuerza para levantarse de la cama”. “Él había perdido mucha carne, no es posible que él abriera la puerta”, remarcó.

Huella

El facultativo llamó la atención del Jurado sobre las manchas sobre baldosas y paredes, una con la huella clara de una mano. Según el experto, los restos de sangre indican que el cuerpo “lo bajaron de la cama”, momento en el que un brazo cayó al suelo y provocó “salpicaduras”. También señaló que el cuerpo “terminó primeramente bocaarriba” pero “posteriormente” se le dio la vuelta “y los perros siguieron mordisqueándole”. El cadáver fue hallado bocabajo, con un gran cojín encima.

El médico se preguntó también por la ausencia de salpicaduras en el sofá, por lo que cree que “esa versión [de la acusada] de que el hombre iba levantando los brazos no es factible”. Además, remarcó que hay “manchas de escurrimiento” por la habitación que son “de arrastre”.

El experto considera que el hombre fue transportado de un punto a otro, porque en su estado él mismo no se podría arrastrar. Además, resaltó su delicado estado de salud, puesto que el anciano había sido operado de un cáncer de laringe y se le había practicado una traqueotomía, no tenía dentadura y sólo podía ingerir líquidos.

El forense expuso ante el Jurado su intervención en la escena del crimen, con fotografías del cadáver y de la casa. Durante la exhibición de las imágenes, la mujer comenzó a sollozar sonoramente tapándose la cara con un pañuelo.

El juicio continuará el lunes con la declaración de los especialistas de la policía científica y un perito de la defensa. Se prevé que concluya el martes con los alegatos del fiscal y la defensa y el turno de última palabra de la acusada.