La Fiscalía ha pedido tres años de prisión para el dueño de la finca. / EFE
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Un informe solicitado por la defensa de David Serrano, el dueño de la finca donde murió el niño de 2 años Julen al caer en un pozo de Totalán, determina que el pequeño presenta lesiones producidas por los equipos de rescate aunque precisa que fueron posteriores a su muerte.

El estudio preliminar, realizado por el doctor y médico especialista en Medicina Legal y Forense Aitor Curiel coincide parcialmente con el informe emitido por el Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga al atribuir el fallecimiento a un traumatismo craneoencefálico y raquimedular.

Curiel precisa que la luxación occipito-atloidea se produjo durante la caída por los mecanismos de tracción, flexión y extensión y que ésta fue la causa de una muerte casi inmediata del niño, según el estudio.

La ausencia de material extraño en vías aéreas orienta a una muerte “casi inmediata”, aunque el doctor cree que “la mayor parte de las múltiples heridas que mostraba el menor en su cabeza son posmortem y se pudieron producir durante los intentos de rescate”.

El estudio es un “breve análisis preliminar del caso” ya que la defensa de David Serrano solicitó el pasado mayo al Juzgado de Instrucción número 9 de Málaga toda la documentación con la que trabajaron los cuatro forenses que realizaron la autopsia al pequeño.

Esta petición la realizó el letrado defensor debido a que los patólogos necesitan para el informe definitivo las fotografías en formato digital, las radiografías que se le hicieron al pequeño Julen y el TAC, aunque todavía no lo han recibido.

El informe preliminar señala que “no cree que la luxación cervical se produjera al llegar al fondo por transmisión de energía, sino durante la caída por traumatismos fronto-occipitales, fuerzas de flexo-extensión y tracción”.

Curiel no tiene ninguna duda de que el niño falleció pocos segundos después de la caída, “no existe ningún dato de supervivencia más allá de unos segundos y que algún familiar pudiera llegar a oír incluso un lloro del niño durante la caída o nada más llegar al fondo”.

Pero para este facultativo la mayor parte de las “múltiples heridas” que mostraba el menor en su cabeza son después de su muerte y se pudieron producir durante los intentos de rescate.

“Las fracturas craneales posmorten y sin colecciones hemáticas encefálicas si pudieron producirse en las maniobras de rescate, pero parece que claramente posmortem”.

El doctor también se refiere en su informe al tapón de tierra que había encima del menor y considera que durante la caída y, sobre todo, posteriormente en los intentos de rescate “parece que pudo formarse el tapón de tierra y piedras por desprendimiento de trozos de tierra y pequeñas piedras de la pared del pozo hasta producir el tapón superior”.

La Fiscalía malagueña solicitó la semana pasada tres años de prisión para el dueño del terreno de Totalán, David Serrano, así como que indemnice a los padres del menor por la muerte de su hijo y a la Junta de Andalucía por el valor de los daños y perjuicios causados que se determinen en ejecución de sentencia.

En el escrito acusatorio, el ministerio público afirma que el acusado “era el único conocedor de la presencia del pozo” y “a sabiendas de todo ello y de la falta de protección suficiente y adecuada, no adoptó medida alguna para evitar cualquier posible resultado lesivo, poniendo en peligro la vida de los dos menores: su propia hija y Julen, que finalmente cayó por él”.