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El pleno del Congreso devolvió ayer al Gobierno el proyecto de Presupuestos Generales del Estado de 2019 al prosperar las enmiendas de totalidad presentadas por el PP, Ciudadanos, Coalición Canaria (CC), Foro Asturias y los independentistas catalanes de Esquerra (ERC) y el PDeCAT.

Es la segunda vez desde la Constitución de 1978 que un proyecto de Presupuestos Generales es rechazado por el Congreso. En la anterior ocasión, en octubre de 1995, el Gobierno que entonces presidía el socialista Felipe González anunció el fin de la legislatura y convocó elecciones generales seis meses después.

En la votación, la devolución de los Presupuestos al Gobierno fue apoyada por PP, Ciudadanos, ERC, PDeCAT, CC, UPN, Bildu, Foro y dos diputadas del grupo de Unidos Podemos: la gallega Alexandra Fernández, enfrentada con el resto de compañeros de En Marea y la catalana Marta Sibina, de En Comú, que protesta por el bloqueo de los barcos de ayuda humanitaria en el Mediterráneo.

Juntos sumaron 191 votos, mientras que el PSOE, Unidos Podemos, PNV y Compromís sólo reunieron 159 diputados en contra de derribar los Presupuestos. El diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo, socio electoral del PSOE, se abstuvo.

Seguir con los trámites

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, dijo que “evidentemente” se acorta la legislatura del Gobierno tras el rechazo al proyecto de Presupuestos, tal y como ha indicado en varias ocasiones el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, si bien apuntó que la fecha de convocatoria de elecciones generales le corresponde “solo al presidente”.

Además, aseguró que seguirán trabajando para tramitar reales decretos y arbitrará un procedimiento para que la prórroga presupuestaria permita atender urgencias y se controle el déficit, que podría dispararse al 2,4% del PIB.

Así lo señaló en declaraciones a los periodistas después de que el pleno del Congreso devolviera al Gobierno el proyecto de Presupuestos. Montero recordó que en diferentes ocasiones, incluso antes de la votación de los Presupuestos, Sánchez avisó de que si las nuevas cuentas no veían la luz “evidentemente se acortaba la legislatura”.

“La fecha, el momento o cuándo le corresponde en exclusiva al presiente, si hiciese especulación estaría faltando a la verdad, solo lo tiene el presidente en la cabeza”, insistió Montero respecto a la convocatoria de elecciones generales.

Según Montero, el Gobierno ha tenido la mano “desde el primer día” en el marco de diálogo con los independentistas, si bien apuntó que hay límites y el Ejecutivo aclaró desde el principio que no se incluiría en ningún orden del día el derecho de autodeterminación y se respetaría la separación de poderes y por tanto la independencia de la justicia.

A su juicio, el rechazo a los Presupuestos es la “constatación” de que la derecha “intenta frenar el progreso social de los PGE y de este Gobierno”, y “está intentando que el país no avance”, ya que “pone todo tipo de chinas en el camino para que la recuperación económica no llegue a las familias y no capilarice por todo el territorio”.

En esta línea, criticó que este comportamiento “genera desafección a la política” por culpa de unas formaciones “instaladas en la confrontación” que hacen del desapego a la política “su caballo en el que cabalgan”.