José Enrique Abuín, El Chicle, en la sesión final del juicio por rapto.
José Enrique Abuín, El Chicle, en la sesión final del juicio por rapto. / EFE
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José Enrique Abuín Gey, alias El Chicle, hizo uso de su derecho a la última palabra en la sesión final del juicio por la tentativa de rapto a una joven de Boiro (A Coruña) para deslizar que no lo ha contado todo y que solo lo hará “cuando esté fuera”, es decir, una vez obtenga la libertad.

“Yo me encargaré de que se sepa cuando esté fuera”, espetó, en una intervención en la que ha entremezcló el caso por el que estaba siendo juzgado cometido el 25 de diciembre de 2017, el cual pasó bastante por alto, con el otro en el que está implicado, el asesinato y agresión sexual de Diana Quer, en el que sí se detuvo más.

Ante la atenta mirada del padre de Diana Quer, Juan Carlos, dijo tibiamente que “si pudiera dar marcha atrás más de dos años, lo haría”.

Muy sucinto, no se refirió por su nombre a Diana Quer, que desapareció el 22 de agosto de 2016 y así estuvo durante más de 500 días, hasta que El Chicle el 31 de diciembre de 2017, después de ser detenido por el suceso de Boiro, condujo a los investigadores al pozo en el que depositó el cuerpo de la madrileña de 18 años.

Ahora, sorteó su última intervención con un ambiguo “en su tiempo no he tenido la fuerza”, acompañado de un “siento mucho lo ocurrido”, para insistir en que “ojalá algún día se sepa toda la verdad, pero toda la verdad” y que de ello se va a encargar en cuanto deje de estar entre rejas, “pero no antes”.

Sin valores

Visiblemente afectado, Juan Carlos Quer intentó dirigirse al tribunal e incluso llegó a ponerse en pie, pero no pudo hacerlo porque se le avisó de que se respetase el proceso, y por ende sus cauces normales, o de lo contrario tendría que abandonar la sala.

El juez lo conminó a sentarse, recordándole que asistía como público o, de lo contrario, tendría que echarlo de la sala. Juan Carlos Quer sí se expresó fuera, ante la prensa, y entonces indicó que lo que quería era “testimoniar la presencia de su hija” porque “ella no puede estar, yo soy su padre”.

Acerca de lo dicho por El Chicle, comentó que no le merece consideración alguna y que no se lo cree.

Sobre lo de que ojalá las cosas hubiesen sido distintas, afirmó de hecho que eso podría decirlo él, pero no un “individuo” que no tiene “sentimientos ni valores”, porque a Diana “la tuvo 500 días en un pozo” y, estando en ese lugar, “todavía estaba intentando meter a esta niña (de Boiro) en el maletero”.

Tampoco la madre de la joven de Boiro aceptó lo que interpreta como falso arrepentimiento del encausado: “Ese no tiene perdón, que lo perdone Dios si puede”. El caso ha quedado visto para sentencia, un día antes de lo previsto.