EEUU envía por fin un embajador a Madrid tras un año de ausencia

Alan Solomont, un empresario judío de 60 años cuyo único mérito es haber contribuido con sumas millonarias a la campaña de Obama, ocupará el cargo que dejó Eduardo Aguirre

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Por mucho que se afane el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y la propia secretaria de Estado de la Administración Obama, Hillary Clinton, en asegurar que los antiguos roces entre España y la superpotencia están superados y las relaciones son excelentes, lo cierto es que los hechos insisten tercamente en demostrar que el trato es bastante distante y, dentro del innegable estatus de aliados, Washington sigue sin tener demasiado aprecio por Madrid.

Buena fe de ello la da la circunstancia de que hasta ayer mismo la legación diplomática de EEUU, en la calle Serrano, no tenía un inquilino después de que, hace ya un año, Eduardo Aguirre dejara el cargo con la llegada de Obama a la Casa Blanca.

Su sustituto, Alan Solomont, aterrizó a primera hora de la mañaña en el aeropuerto de Barajas y poco después, tras cruzar la ciudad en automóvil, se estrenó en el cargo con una entrevista con Moratinos en el Palacio de Santa Cruz.

Esta primera charla sirvió para que el jefe de la diplomacia patria le diera la bienvenida y para que el norteamericano entregara la llamada copia de estilo de sus cartas credenciales, que le acredita de forma provisional hasta que sea recibido por el Rey en próximas fechas.

Moratinos y Solomont aprovecharon asimismo el encuentro para intercambiar impresiones sobre diversas cuestiones de actualidad, con las relaciones bilaterales y la Presidencia de la UE como asuntos estelares, justo un día después de que España recibiera oficialmente el testigo de Suecia en el inicio del semestre durante el que le corresponde liderar la Unión.

No obstante, sobre el contenido concreto de la conversación no trascendió detalle alguno, puesto que la convocatoria se realizó única y exclusivamente para los medios gráficos y no hubo declaraciones.

Sin embargo, el nuevo embajador sí explicó, justo tras pisar tierra, que que una de sus prioridades como representante de la superpotencia será fortalecer la «amplia y profunda» relación diplomática que existe entre el Gobierno de España y de Estados Unidos y sus pueblos.

Solomont, de 60 años y natural de Boston, es un empresario judío que ha desarrollado su carrera profesional en el terreno de la salud y de los servicios a la tercera edad y ha sido uno de los principales recaudadores del Partido Demócrata en los últimos años, lo que le ha granjeado el cargo en Madrid y deja algunas dudas sobre su verdadera capacidad diplomática.

El presidente Obama le designó el pasado agosto, aunque su llegada se ha hecho esperar cuatro meses, hasta que el Senado dio el visto bueno a su nombramiento el pasado 24 de diciembre.

Tras su juramento como embajador, que tuvo lugar el pasado día 5, Solomont pronunció un discurso -parte del cual ha difundido la Embajada estadounidense en su página web- en el que destacaba que su llegada a España coincide con un «momento clave» de la relación bilateral y en la propia historia estadounidense.

En aquella intervención, subrayaba también que España es un «aliado importante» de Estados Unidos» para hacer frente a tantos problemas mundiales, entre los que citó la extensión del terrorismo o el calentamiento global. También agradecía el compromiso de España para lograr el éxito en Afganistán, su ayuda en el cierre de Guantánamo y su colaboración en respuesta a la crisis económica mundial», a la vez que añadía que España representa «una gran historia de éxito y un excelente ejemplo para países de todo el mundo».