El ya exministro de Cultura y Deporte, Màxim Huerta, durante la rueda de prensa para anunciar su dimisión.
El ya exministro de Cultura y Deporte, Màxim Huerta, durante la rueda de prensa para anunciar su dimisión. / efe
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Màxim Huerta manifestó ayer durante la rueda de prensa en la que anunció su dimisión del cargo de ministro de Cultura y Deporte que está “convencido de su inocencia” y afirmó que se va “con la misma humildad” con la que llegó al Gobierno hace siete días.

Tal y como señaló en una comparecencia que tuvo lugar en la sede del Ministerio, lo que se ha buscado con las acusaciones sobre su condena por fraude fiscal ha sido “minar el proyecto de regeneración y transparencia” del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, algo que, según destacó, no va a permitir.

Huerta indicó que las informaciones publicadas en ‘El confidencial’ hacen referencia no a una condena por fraude, sino a una multa que él mismo interpuso, algo que lamenta porque cree que la sociedad vive “ahogada en el ruido y en la desinformación”.

Huerta, tal y como señaló a primera hora de la jornada, reiteró que está “al corriente de sus obligaciones fiscales”, después de haber sido aconsejado “como tantos creadores o presentadores”.

Lo común

En concreto, afirmó que entre 2006 y 2008 facturó a través de una sociedad limitada, algo que “era lo común” y que “no era ilegal en ese momento”, tal y como enfatizó, hasta que el Ministerio de Hacienda decidió revisar todos esos casos que afectaron también a otros profesionales, entre los que citó no solo a artistas sino también a abogados o arquitectos, que habían cotizado de esa manera en los años anteriores.

“En aquel momento se llegó a decir que aquellas inspecciones, retroactivas, eran una caza de brujas contra críticos con aquel Gobierno”, manifestó Huerta en referencia al departamento que entonces ocupaba Cristóbal Montoro. “Pero hoy ya da absolutamente igual”, dijo.

Huerta justificó que ya pagó al fisco y por lo tanto está “convencido de su inocencia”. “No es una condena por fraude, es una multa porque perdí una demanda que yo mismo interpuse contra Hacienda para reclamar mis derechos, como tanta gente creadora”, reiteró. En cualquier caso, calificó de “estéril” esta defensa, porque “lo que importa es el bombardeo”.

“Corren nuevos tiempos en los que hasta los inocentes prefieren irse antes de que cualquier sombra de sospecha salpique a los que quieren poner un nuevo rumbo, un nuevo tiempo y aire fresco, política limpia. Porque después de décadas de corrupción y expolio público ha sido tremendo”, criticó.

Doble pago

Por ello, cree que ha pagado “dos veces”: “La primera abonando lo que Hacienda me pidió con efecto retroactivo por hacer algo que no era ilegal, y la pago ahora por segunda vez consciente de que la inocencia no vale nada antes esta jauría”, insistió, tras recordar que “para defender aquello que se ama, a veces hay que retirarse”.

Huerta señaló que su nombramiento ha sido calificado de “extravagante”, al tiempo que manifestó ser consciente de haber sido “blanco de las críticas” por haber trabajado en “un medio que todos ven y que todos demonizan”.

Además, indicó que asumió este cargo consciente de que aceptaba “el compromiso más importante” de su carrera, de su “vida personal” y de sus “proyectos de futuro”, “ilusionado y convencido” de que podía servir a su país y a su cultura.

“Llegué a este Ministerio hace una semana ilusionado pero sobre todo consciente de todo el trabajo que este país tiene por delante para recuperar y dar brillo a la mayor riqueza que tenemos: la cultural”, manifestó Huerta.