Desaire por el peñón

La prensa británica critica la cancelación del viaje de la Reina Sofía a Londres y acusa a España de despreciar a la monarca británica en el 60 aniversario de su llegada al trono.

1

Apenas tiene 6,5 kilómetros cuadrados y su valor estratégico militar es hoy prácticamente nulo. Pero Gibraltar, la colonia que Gran Bretaña mantiene desde 1713 en el sur de la Península Ibérica, sigue siendo el gran problema en las relaciones entre España y el Reino Unido. La disputa por su soberanía es tal, que la Reina Sofía ha tenido que cancelar el viaje privado que iba a hacer hoy a Londres para participar en los festejos del 60 aniversario de la entronización de Isabel II, obligada por el Gobierno de Mariano Rajoy, que consideró «poco adecuada» la visita, principalmente porque «podría vivir una situación particularmente incómoda» en caso de que se produjera un incidente en el Peñón, según aseguró ayer el ministro de Exteriores nacional, José Manuel García Margallo.

La prensa británica respondió a la anulación del compromiso de Doña Sofía y lo consideró un «desprecio español» a su soberana. «Ha desairado a la familia real británica al cancelar el viaje planeado para celebrar con ella el aniversario de la Reina Isabel en protesta por la próxima visita a Gibraltar del príncipe Eduardo», escribió el diario The Guardian, que aprovechó la conyuntura para recordar el polémico y reciente viaje de Don Juan Carlos a Botsuana para cazar elefantes y, echando leña al fuego, se hizo eco de las supuestas desavenencias maritales entre los Soberanos y los rumores sobre la existencia de una posible amante alemana del jefe del Estado.

También The Daily Telegraph se hizo eco de la disputa. «A la Reina Sofía le han obligado a declinar la invitación al almuerzo del Anivesario de Diamantes a los monarcas mundiales por la escalada de la disputa diplomática sobre Gibraltar», escribió.

Oficialmente, sin embargo, no se han pronunciado al respecto. Tanto Buckingham como el Ministerio de Exteriores británico declinaron comentar «la lista de invitados en visitas privadas».

El Peñón pertenece al Reino Unido desde 1704, cuando el almirante George Rooke lo conquistó en medio de la Guerra de Sucesión española. En 1713, el Tratado de Utrecht confirmó la soberanía de Londres y Madrid la reclama desde entonces.

El reiterado tira y afloja sobre este territorio comenzó esta vez con el anuncio de que el príncipe Eduardo, hijo pequeño de Isabel II, va a visitar en junio la colonia junto a su esposa, Sophie Rhys-Jones.

Moncloa trasladó entonces oficialmente su «disgusto y malestar» al embajador en Madrid, Giles Paxman. Y una vez pasaron los días sin respuesta, el Ministerio de Exteriores hizo público un comunicado informando sobre esa reunión.

Uno de los agravios que ha visto el Gobierno si Doña Sofía viajaba a Londres es que la Banda de Música del Regimiento de Gibraltar va a tocar en uno de los actos de las celebraciones.

España ha protestado oficialmente cada vez que un miembro de la familia real británica ha viajado a la colonia. La última vez fue en 2009, cuando se desplazó hasta allí la princesa Ana.

Y una de las más sonadas se produjo en 1981, cuando Zarzuela tuvo que rechazar la invitación a la boda del príncipe Carlos y Diana Spencer en la Abadía de Westminster, en protesta porque los recién casados iban a pasar por la Roca durante su luna de miel.

Hay «algunas dificultades que son eternas en torno a las relaciones alrededor del Peñón, que pasan por altos y bajos», aseveró el pasado miércoles García-Margallo.

Lo cierto es que nada más llegar al Ministerio de Exteriores, el popular dio un golpe de timón a la política de acercamiento que había practicado el Gobierno de Zapatero, y dejó sin efecto el Foro Tripartito entre Londres, la colonia y Madrid. A ello se suma el hecho de que el nuevo Ejecutivo de Gibraltar, encabezado por Fabian Picardo, ha decidido revocar el permiso a los pescadores españoles en aguas que el controvertido territorio reclama como propias y en las que faenaban en virtud de un acuerdo que data de 1999. Las negociaciones entre los marineros y el Gabinete se encuentran actualmente bloqueadas.

El Gobierno de Rajoy, entretanto, ha decidido que la Guardia Civil española escolte a los pescadores que faenan en aguas próximas a la colonia y ha comenzado a aplicar controles a los ciudadanos británicos en el paso entre el Peñón y España, esgrimiendo el Tratado de Schengen, al que no pertenece el Reino Unido.