Del trastero a una urna antibalas

Tras un año fuera de la Catedral de Santiago, el Códice Calixtino se expone durante cuatro días con grandes medidas de seguridad

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La primera guía sobre el Camino de Santiago regresó al lugar al que pertenecía tras 12 meses, ahora se puede ver en una exposición didáctica para que todos conozcan cuál es el verdadero contenido del manuscrito.

Una sala del Pazo de Xelmirez, anexo a la Catedral de Santiago de Compostela, acoge desde ayer la exposición Códice Calixtino, una muestra que posibilita al público la «ocasión única» de contemplar el libro el original del siglo XII.

La muestra se conformó en un «tiempo récord» tras la localización, a inicios del mes de julio, de la obra, que había sido robado hacía un año de la Catedral de Santiago y que pasó un año oculta en un garaje de O Milladoiro cercano a Santiago.

Tal y como recordó el deán de la Catedral, José María Díaz, la rocambolesca historia del robo y la aparición del Códice despertó «mucho interés», lo que llevó al Arzobispo de Santiago, Julián Barrio, a «empeñar su palabra» de que podría contemplarse el original durante algunos días. «Y un deseo del arzobispo es una orden», sentenció el canónigo.

Estos días, el manuscrito estará en una urna antibalas, fabricada especialmente para la ocasión. A partir del lunes, el original del Códice será sustituido por un facsímil, principalmente por el alto coste que genera la exposición del singular libro. En el Pazo de Xelmírez quedarán también hasta fin de año los paneles informativos sobre los distintos elementos del libro y una versión digital que permite conocerlo, página a página.

El objetivo del Cabildo catedralicio, que financia totalmente la muestra, es lograr una exposición «didáctica y pedagógica sobre el verdadero contenido y significación del Códice», indicó José María Díaz, quien detectó, tras su reaparición, un «gran desconocimiento» sobre la pieza.

Sobre los motivos por los que la obra solo se expondrá cuatro días, José María Díaz destacó que la seguridad es «una cosa muy cuantiosa» y que entraña riesgos, dado que «las bandas de ladrones siempre van por delante». Por eso, confió en que «el Apóstol Santiago lo proteja» en el estado en el que está actualmente, «magníficamente conservado» e «intacto».

Por su parte, el archivero, Segundo Pérez, dejó abierta la puerta a que el facsímil pudiera exponerse, en el futuro, a visitas «restringidas» dentro del propio archivo, aprovechando la urna de seguridad que se hizo para tal fin. El Códice Calixtino pasará el resto de sus días custodiado en «el lugar en el que ha estado siempre», en una cámara dentro del recinto del Archivo de la Catedral que cuenta con paredes de tres metros de grosor, doble cámara y llaves con clave, para evitar que se repita un robo.