Defensa no logra explicar de modo coherente la verdad del secuestro

La ministra Chacón y el Jemad sostienen que no se consiguió capturar a los piratas «por dos minutos», pero que se efectuaron disparos, algo que niega el propio capitán del ‘Alakrana’

Bien poco le duró al Gobierno la gloria por el feliz desenlace del secuestro del atunero vasco Alakrana. Apenas 24 horas después de que el presidente Zapatero saliera a la palestra -por primera vez en el mes y medio que duró la crisis- para presumir de que las gestiones del Ejecutivo permitieron la liberación del buque tras 47 días, la falta de coordinación y el cúmulo de errores, cuando no de mentiras, quedaron ayer clamorosamente puestos de manifiesto por la oposición y por los marineros del buque.

Por la mañana, la ministra de Defensa, Carme Chacón, compareció junto al jefe de Estado Mayor de la Defensa (Jemad), general José Julio Rodríguez, para dar detalles sobre la liberación y, sin aclarar cuestiones tan nimias como el origen y pago del millonario rescate, explicó que el intento de captura de los piratas que retenían al buque se puso en marcha justo después de que el patrón avisara a la fragata Méndez Núñez de que el último de los criminales había desembarcado.

Entonces, supuestamente debido a la tardanza del marinero, ya era demasiado tarde y, pese a la premura de los soldados españoles, no se pudo detener a ningún pirata debido a que la distancia hacia la costa -1, 7 millas náuticas- era muy corta, lo que les daba «muy poco tiempo». El oficial detalló que los piratas se escaparon por «dos minutos» y que fueron dos los helicópteros que se acercaron al pesquero, uno para protegerlo de un hipotético intento de nuevo secuestro y otro para tratar de capturar a los corsarios. Según el Jemad, esta segunda aeronave «abrió fuego por la proa de la barca en la que huían los secuestradores y luego hacia la zona del motor». Sin embargo, siempre según la mencionada versión oficial, los piratas consiguieron llegar a la playa y confundirse con el resto de la gente. «No hubo heridos ni muertos», apostilló Rodríguez.

Tal versión fue desmentida casi de inmediato por el capitán del Alakrana, Íker Galbarriatu, quien sostuvo que «no hubo disparos por parte del Ejército español».

Para dejar aún más en evidencia el oscurantismo con el que el Gobierno ha llevado el caso, el responsable del navío también reveló que nunca fueron llevados a tierra tres de los marineros, tal y como se sostuvo por parte del Ejecutivo, ya que se trató de una «maniobra de despiste». Aunque sacaron a los tres pescadores del atunero delante del resto de compañeros, la tripulación fue conducida a la zona de máquinas, donde no podían ver lo que ocurría, por lo que está casi convencido de que les dieron una vuelta alrededor del barco, les volvieron a subir a bordo y los metieron en un camarote al que nadie tenía acceso.

Respecto a esa maniobra de los bucaneros, que llegaron a amenazar con la ejecución de sus tres rehenes si no se les devolvía a los dos compañeros que permanecen encarcelados en España, el Jemad fue incapaz de dar una explicación clara y, tras sostener que los Servicios de Inteligencia apuntaron en un principio que «podía ser que estuvieran en la playa», enseguida añadió que, esos mismos espías «mostraron que estaban a bordo».

Con tan oscuros antecedentes, resulta bastante difícil creer a la portavoz del Gobierno vasco, Idoia Mendia, quien informó de que ha sido el armador del Alakrana quien «finalmente ha negociado y ha pagado». Tras advertir de que «no es prudente hacer un debate sobre estas cuestiones», la empleada de Patxi López detalló que, hasta donde ella conoce, el Ejecutivo central se limitó a poner a «disposición del propietario del barco el trabajo de un montón de civiles, militares, y servicios de inteligencia para que este secuestro fuera resuelto».

FuenteAgencias  Bilbao
Compartir