Defiende sus contactos con Villarejo porque no ha hecho “nada” de lo que se sienta “avergonzada” y buscaba conocer la “problemática” de su partido tras los audios
María Dolores de Cospedal, que ha renunciado a su escaño, junto a su marido Ignacio López del Hierro. / E.P.
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La exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal deja su escaño en el Congreso tras la polémica por las grabaciones del excomisario José Manuel Villarejo. En un extenso comunicado reclama al Partido Popular que defienda a los suyos cuando son “injustamente atacados” y subraya que ella no ha hecho “nada” de lo que se sienta “avergonzada”, sino que procuró conocer, “dentro de los límites de la ley”, la “problemática” que vivía entonces el partido, tras estallar el ‘caso Gürtel’.

El lunes, Cospedal acudió a la sede del PP y, tras verse con la nueva dirección que preside Pablo Casado, anunció que dejaba el Comité Ejecutivo Nacional. Sin embargo, en las últimas 48 horas había crecido la presión interna para que renunciara también a su acta de diputada, sobre todo tras los nuevos audios de su marido, el empresario Ignacio López del Hierro, asegurando a Villarejo que “el jefe” (Rajoy) estaba al tanto de los encargos que iba a realizar al expolicía.

Cospedal asegura que durante los diez años que fue secretaria general del PP su actitud ante los casos de corrupción que “dañaron innegablemente el buen nombre del PP” le hizo “merecedora de la autoridad para defender el honor” de compañeros que fueron “objeto de injusticias, sospechas y vapuleos por el hecho de formar parte” del partido. En su opinión, las “distintas varas de medir” conforman una “práctica común” en la política española.

De hecho, aunque dice que no habla por ella, pide al PP que “cierre filas” ante las “injusticias”. “Siempre he creído que un partido que no es capaz de defender a los suyos cuando están siendo injustamente atacados no puede esperar que los ciudadanos confíen en él. Cuando tus adversarios políticos detectan que tu fortaleza es vulnerable, los ataques se multiplican”, aseguró, en un mensaje dirigido al nuevo PP de Casado.

Cospedal recuerda que poco después de convertirse en ‘número dos’ de Rajoy, se conocieron casos de corrupción de personas vinculadas al PP. Una vez más señala que su “obligación” era tratar de saber lo que estaba ocurriendo y apoyar al PP “desde la regeneración, aunque fuera a costa de granjearse numerosos enemigos”. “No habría actuado de forma diferente diez años más tarde”, recalca.

10 años más tarde En este sentido, recalca que lo que hizo fue procurar por “todos los medios” a su alcance, “por supuesto dentro de los límites de la ley”, conocer la “problemática que vivía” el partido. “¿Qué dirigente político, qué buen empresario, no trata de conocer a fondo todo aquello que afecta a su organización?”, se pregunta.
Afirma que “si es un pecado mortal haber hablado con un comisario de polícía que por aquel entonces” acababa de ser condecorado por el ministro del Interior del PSOE, “entonces” se “equivocó”. “Pero en lo que seguro me equivoqué fue en pedir a mi marido que me ayudara en una interlocución que no era fácil. Me equivoqué a la hora de pedirle que ayudara al PP. Él está pagando por haberme ayudado a tratar de tener una visión más clara de lo que estaba ocurriendo”, lamentó.